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Shows | Mar, 17 de Ago de 2010

Todos Tus Muertos pasó por Willie Dixon

 

Viernes 14 de agosto de 2010 - Willie Dixon

Nuevamente, y en esta oportunidad con un flamante disco bajo el brazo, Todos Tus Muertos pasó por Rosario para llegar a Willie Dixon. Presentando Crisis Mundial, primer álbum en diez años, esta banda estandarte del movimiento punk nacional brindó una colorida noche con ritmo, distorsión, actitud y dinamismo punk reggae junto a Terrapio, Tércer Módulo y Lanzados.

De ellas, Terrapio sorprendió al público tomando el escenario y haciéndolo fluir con una propuesta más que interesante. La banda de Congreso, Buenos Aires, irrumpió con un frenetismo acalorado englobando su sonido en un punk rabioso, ska, funk y hasta metal logrando una combinación de temas potentes y una presentación también divertida, con la cual, sin dudas, impresionó al público rosarino.

Obviamente no todo estaba echado a la suerte. El acto principal se avecinaba y los presentes entonaban el clásico “Ee, oo” como previa para agilizar el arribo de la banda que salió al ruedo alrededor de las 2.20 de la mañana. Inmediatamente, Gamexane, desde un costado, tomó el micrófono para explicar que el baterista de la banda no había podido venir por problemas y que contaban con la ayuda de otros dos bateristas. Uno de ellos era el audaz crédito local Billie Gómez, baterista de Carmina Burana y All The Hats, quien ejecutó los temas punk de TTM. El otro fue Ezequiel Alfonzo de Mil Razones, que se encargó de la parte reggae.

Así, el grupo salido de la vaina del rock militante de los ‘90, ponía primera y de forma amena arrancaba su presentación en la ciudad. Ya en el segundo tema, “Andate” agilizó los trámites para desembocar en “Mate” y el pogo fue inmediato. Fiel a sus preceptos que han influenciado a la banda (sea el punk o el reggae) pero con un lenguaje bien argentino iban llegando otros clásicos. Enseguida y dedicada “al hijo de puta que aparece en los billetes… Julio Argentino Roca” –en referencia al ejercicio de exterminación de mapuches con Roca a la cabeza- “Dale Aborigen” fue entonado con el mismo entusiasmo tanto arriba del escenario como abajo

TTM se mostró siendo lo que es, siempre fue y había sido. Después separaciones, idas y venidas, la salida de Fidel y demás factores que en algún momento pudieron condicionar la banda, la realidad presente los encuentra más establecidos y afianzados. Tal vez, apelando simplemente a la nostalgia se lo puede extrañar a Nadal pero no lo hace ya imprescindible. En esta situación de distensión, la banda se lució con Pablo Molina al frente haciendo piruetas en el escenario y dando lugar a la participación del público. Mientras los demás integrantes encontraban espacio para desempeñar sus roles, seguían brotando temas como “No te la vas a acabar” y “Gente que no” en donde volaban vasos, remeras y personas.

El nervio punk y reggae –sin atender los clichés del género- funcionaban como pulsión en “El espejo” y “Trece” (en este momento el pogo se había transformado en un verdadero campo de batalla) logrando sacarle todo el jugo al repertorio así como también a “El ritual de la muerte” de su último trabajo “Crisis Mundial” (título que viene desde la época de Los Laxantes). Amagando con irse, tras un breve break, Gamexane preguntó si todavía querían más. El veredicto unánime del público era obvio. Sobre el cierre del show, se despidieron con “El féretro” dejando un saldo positivo y un buen gusto en la boca no sólo por la vibrante presentación sino, también, por la certeza que al tanque de TTM, siendo una institución fundamental en el rock argentino, todavía le queda bastante gasolina para seguir en la ruta.

Escrito por:
Eloy Gauna
Hombre, 32 años
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