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Shows | Mar, 21 de Ago de 2018

Sép7imo Día debutó en Rosario

Jueves 16 de agosto de 2018 - Ex Predio La Rural


Sép7imo Día: No Descansaré ya está en Rosario. La obra del Cirque Du Soleil inspirada en la música de Soda Stereo tuvo su estreno formal, su avant premiere para prensa e invitados, en la noche del jueves. En un hangar montado especialmente por la propia compañía canadiense para este evento, en la zona de la ex Rural, en un espacio con todas las comodidades necesarias y niveles de estándar del primer mundo. Un lugar que pone en evidencia la necesidad de la ciudad, de contar con un lugar propio que pueda recibir permanentemente propuestas artísticas de esta índole. Un evento de primer nivel mundial, de excelencia comprobada, que no llega todos los días a Rosario, más allá de que a principios de años tuvimos otra obra del Cirque Du Soleil, Amaluna, en el Autódromo. Hoy es un nuevo capítulo de la Sodamanía.

Una carpa con variada oferta gastronómica —además de la presentación de Los Señores Hyde como banda soporte— y cómodos accesos a la carpa principal. En el sector de campo, el Movistar Zoom Zone, los Ángeles Eléc7ricos reciben al público y le explican amablemente que, en algunos momentos, van a tener que moverse, cuando la acción se desarrolle en el mismo campo donde de alguna manera se forma parte del show y se interactúa con los protagonistas. Casualmente una de las premisas iniciales que se habían planteado los representantes de la banda (los miembros sobrevivientes Charly Alberti y Zeta Bosio, además de Laura Cerati, hermana de Gustavo) y la compañía fue que la obra tuviera una propuesta distinta, que tenga un poco de circo y otro poco de concierto de rock. Una propuesta pensada para un público latinoamericano más caliente.

El comienzo de la función es un diálogo del trío grabado y "(En) El séptimo día" la canción que le da nombre a la obra, con el protagonista en una jaula, en la parte trasera del campo. Se trata de Noah Nielsen, en el papel de L´Assoiffe, que nació en Estados Unidos hace algo más de veinte años y, por una cuestión generacional, no tenía ni idea de quienes eran los Soda Stereo cuando lo convocaron para la obra. Le sigue "Cae el sol", y un medley de "Picnic en el 4to B", "Te hacen falta vitaminas" y "Mi novia tiene bíceps". En esta maquinaria del entretenimiento, todo está perfectamente calculado y sincronizado. La obra cuenta en total con 36 artistas de diferentes nacionalidades, que con acrobacias de primer nivel, destrezas y demás habilidades le ponen el cuerpo al espíritu de la música de Soda. A clásicos que resisten el paso del tiempo, y que tienen otra excusa para sonar, como "Un misil en mi placard" o "Prófugos".

Aunque la música es grabada, la banda de sonido —el disco que lanzaron especialmente para esta obra fue producido y remezclado por Charly Alberti y Zeta Bosio junto a Adrián Taverna, sonidista histórico de Soda y de Gustavo Cerati solista— funciona como lista de temas del show, con grandes éxitos, pero también con el rescate de algunas joyas, como "En remolinos", con una de las protagonistas en el campo, en una flor (a la que hace referencia la letra) que se abre para que muestre sus habilidades en unas vigas de equilibrio, o más tarde "Crema de estrellas". La acción transcurre tanto en el escenario como en el campo, y los protagonistas transforman en acciones o escenas las letras de algunos clásicos, como "Luna roja", o "Sobredosis de TV", con una tele gigante. En "Signos", unas ruedas gigantes invaden todo el campo, y el "Hombre al agua" simula tocar dentro de una pecera, y junto a una sirena, la clásica guitarra Jackson Soloist azul de Cerati.

"Té para tres" es el único momento en donde la música suena en vivo, con dos guitarras acústicas, como un fogón en el medio del campo. La obra tiene una duración de noventa minutos, y termina como si fuese un show en vivo, con "De música ligera" y todos los acróbatas yendo y viniendo a lo largo por la pasarela del campo con piruetas de todo tipo, y la imagen del trío en la pantalla gigante. El "Gracias... totales", que Gustavo Cerati acuñó espontáneamente en 1997, y que dejaba que el público complete la frase en 2007, hoy es una frase incorporada. A pesar de su ausencia, la obra de Soda sigue viva, y Charly y Zeta, junto al Cirque Du Soleil, captaron todo lo que esto genera, una necesidad de revisarla y de rendirle tributo de otra manera.

 

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 39 años
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