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Shows | Mie, 8 de Oct de 2014

Rosario Smowing y su gran momento

“Volver con la frente marchita” canta aquel tango emblemático y que queda justo para contar un poco el presente de la Rosario Smowing que regresó a Rosario luego de presentarse con muy buena respuesta en importantes festivales de Europa como en el Festival de Jazz de Montreux, uno de los encuentros musicales más prestigiosos del mundo, y en países como Holanda, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Suecia, Suiza, Republica Checa  y Brasil. La fiesta de bienvenida fue en el Galpón 11 a puro baile, como no podía ser de otra manera.

Fue su tercera gira europea y también tuvieron su cuarto tour por Brasil. En el país vecino tuvieron el agrado de haber participado de la segunda edición del Festival Internacional de Goias (FIGO) compartiendo escenarios con artistas como Renato Borghetti, Escalandrum y Hermeto Pascoal. Un verdadero lujo y placer que bien merecido tiene la Smowing.

Con tres discos bajo el brazo (“Volumen 1”, “Si siempre estoy llegando” y “Volumen 3: Se mueve”), más de diez años de carrera, girando por todas partes del mundo, la banda hace rato que viene demostrando un gran nivel, tanto en nivel compositivo como en sus presentaciones en vivo.

La formación actual es con Diego Picech (batería), Gabriel Coronel (contrabajo), Sebastián Teglia (guitarras y banjo), Lucas Querini (piano y acordeón), Adrián Fontana Fluck (trombón y tuba), Sergui Peresutti (trompeta y armónica), Jesús Eroles (clarinete, saxo y violín) y, por supuesto, el cantante y trompetista Diego Javier Casanova.

Como nos tienen acostumbrados, en un show de dos horas, se encargaron de hacer bailar hasta al más reacio a mover el cuerpo. Con su potencia y energía inconfundible, la banda arrancó con “La casita”, “Wando” “Qué será”,”Vos arriba, yo en el mar“ y “Baño de lluvia” para sintonizar con cuerpo y mente a los presentes y prepararlos para una gran noche.

Con la elegancia que los caracteriza, los muchachos continuaron con “El diablo” y “La calle de los dolores” destacándose como siempre la personalidad de Casanova: un performer extraordinario (con esa pinta entre Elliot Ness o James Cagney, su mechón rebelde a lo Roberto Arlt, el chaleco y la camisa mal arremangada) que desparrama energía todo el tiempo, sintiendo cada letra como si fueran experiencias vividas en carne propia. Por supuesto que nada de esto sería posible sin la base solidad y contundente de una banda que suena de memoria y a la perfección. Por eso logran lo que logran en cada presentación en vivo. Y por eso es un lujo ir a verlos.

El show también contó con la participación de Agustina Bertossi en la percusión y con los muchachos de Scraps (comandado por Fer Vercelli) que interpretaron algunos temas juntos como “Buen día Lucía” y “Camorra” (cover de Scraps).

Luego de casi dos horas a puro baile anunciaron el final con sus mejores canciones (mejor dicho, con aquellas que más canta su gente) como son “Se mueve”, “Canciones pa la luna”, “Un mecenas y un traidor”, “Diez mil berretines” y “Mala costumbre”.

 Como anécdota y reflejo de lo que fue su gira y en resumen de lo que fue la noche del sábado: unos turistas extranjeros asistieron por recomendación y la cara de felicidad y alegría que tenían valían más que mil palabras. “Hacía mucho tiempo que no veíamos una banda con tanta energía”, contaron. Sobran las palabras, porque como la gran mayoría sabe, el que asiste a sus conciertos tiene asegurada una noche fantástica. Y el que aún no lo vivió, no tenga dudas en conocerlos por primera vez. Es un viaje de ida.

 

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 26 años
Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 117 años
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