Registrarme
Entrevistas | Jue, 24 de Mar de 2016

Richard Coleman en la previa del show en Rosario


El sábado llegó a Rosario un artista con todas las letras. Un músico que formó Fricción y Los 7 delfines, bandas emblemas de fines de los ochenta y noventa. Pero es más aún. Porque cuenta con una riquísima historia como solista. Dos discos como Siberia Country Club (2011) e Incandescente (2013) donde demuestra el gran nivel compositivo que tiene para dejar conquistar al público en cada canción. Y dos discos de covers donde, en forma simple y directa, invita a recorrer aquellas canciones que lo marcaron desde la más tierna edad.

“Quería hacer un disco donde la canción fuera más pesada que el intérprete”, lanzó al respecto de la idea de su Incandescente. Disco que Richard Coleman grabó de manera no convencional para la época: con la computadora desconectada y con un grabador cassette de cuatro pistas. De productor a músico y de músico a productor, admite que la banda (los Transiberianos, como los describe en su web) se encuentran en su mejor momento. “Una banda tarda cuatro años en consolidarse como tal”, declaró. Si hacemos la cuenta, ya llevan cinco sonando juntos, y el resultado está a la vista.

La fecha contará con la presentación de un referente local como Coki Debernardi que tocará parte de su genial Chico Dinamita Amor. “Ambos tenemos la misma suerte porque el público no nos pide lo que hicimos en el pasado, sino que viene por nuestro presente”, reflexionó Richard. El cantante y guitarrista también contó cómo planifico su Incandescente, analizó parte de su carrera, aconsejó a los jóvenes músicos y se animó a criticar a los productores porque “no se la juegan como corresponde”. A los más chicos les aconsejó “no apurar los tiempos para salir a tocar” y se animó a desafiar al público a “que no vaya a tantos eventos gratuitos” y sea “exigente a la hora de asistir a un concierto”. Una interesante conversación con uno de los músicos más talentos de nuestro país.

¿Cómo planificaste Incandescente en tu cabeza? ¿Cómo fuiste encarando el proyecto?
(Piensa). En el 2012 empecé con la necesitad de comenzar a construir un proyecto con canciones nuevas. En Song is a Song (disco de covers de canciones en inglés), donde agarré canciones que me marcaron desde mi adolescencia, que me parecía tenían un significado en mi memoria. Ahí bajé todas versiones muy elementales. Versiones de guitarra y/o piano pero hasta ahí nomás. Nada de re-versionar, ni profundizar en los arreglos originales. Simplemente agarrar la canción, sacar los acordes, tocarlo con onda y cantarlo.

Ahí me encontré con un valor muy importante en lo que se refiere a la construcción de una canción. Empecé a darme cuenta de que nunca le había dado pelota a lo que es la construcción de la canción (en mi obra). Quería reducirla a la mínima expresión. Entonces lo que me propuse en Incandescente fue hacer canciones que se pudieran tocar con la viola. Empecé a trabajar y me di cuenta que no lo podía hacer con una computadora. Tenía que trabajar sobre el instrumento. Entonces me grabé con un grabador cassette de cuatro pistas. Apague la computadora (literalmente), arme el grabador y trabajé así. De a poco fui haciendo cada canción hasta dar con la idea del disco.

¿Qué idea hay detrás de grabar con ese método antiguo?
Rescatar una necesidad de juego: jugar de nuevo con juguetes más originales. Pero sacale cualquier significado. Basta de mirar la PC. Ahí te distraes muy fácil. Solamente me quise abstraer de eso. Quería estar a solas con la guitarra, el micrófono y conmigo mismo.

¿Cómo fue trabajar con Alejandro Vázquez? Es un productor muy requerido que trabajó con los mejores músicos de todos los géneros casi.
Fue buenísimo la verdad. Le planteé la idea que te dije desde el principio: hacer un disco donde la canción fuera la estrella. Que quien escuche la canción no la relacionara conmigo sino que se enganchara con ella. Que fuera más pesada que el intérprete. Que las capas de lectura de la canción sean bien profundas y que al oyente le den ganas de escucharla así.

La mayor parte de tu carrera laburaste en con bandas. Hace poco te lanzaste como solista. ¿Hay diferencias en los métodos de trabajos allí? ¿Cómo sentís esa cuestión?
Hay muchas, eso seguro. Más allá de que la banda actual me acompaña hace cuatro años y ya es una banda estable, son músicos que tienen procesos diversos,  y vienen a tocar conmigo porque les gusta reinterpretar mis canciones. Pero las decisiones artísticas recaen en mí. Consulto a todos pero lo resuelvo más rápido. También me permite tocar en distintos formatos (solo con la acústica). Ahí experimento nuevas sensaciones con el público, por ejemplo. También podes encontrar ventajas: se transforma en una necesidad típica. La necesidad de no estar atado a un formato o sonido. Lleva tiempo consolidar eso en una banda. Si esta no se mueve, sino sale de lo previsible, se hace muy difícil.

Pasás de músico a productor y de productor a músico.
Si, tal cual. Igual siempre prefiero tener un productor en mis proyectos. Porque la interacción se hace necesaria. Discutir ideas o visiones. Es necesaria una mirada de afuera.

Da la sensación de que en tus sonidos, en distintas etapas de tu carrera, los vas amoldando acorde a la época. Sos un artista atento a lo que pasa alrededor. ¿Qué ventajas y desventajas encuentras allí, sí es que las hay?
No es tan buscado eso. El sonido es contemporáneo. Siempre hay un sonido que está “mandando”. Yo no creo que esté atento a lo que está pasando. Yo siempre regreso a las fuentes. Pero como son muchas mis fuentes vas a encontrar de sonidos de los 70 o los 80, etc. Depende de lo que me haya quedado en el tintero. Hay algo de casualidad también. Es un tema libre. No me considero un líder en lo sonoro. Creo que soy un poco más clásico.

¿Cómo te llevas con Rosario y con los músicos de esta ciudad, por ejemplo con Coki?
El otro día recordaba una fecha que hicimos con Coki y Los 7 delfines en Sala Lavarden. Fue una linda fecha. Está bueno tocar con un músico local y con una trayectoria parecida a la mía. Digo por la relación que tiene con el público: hace mucho que está tocando, la gente lo quiere. Eso nos pasa a los dos. No nos piden lo que hicimos en el pasado sino lo que estamos haciendo ahora.

A mí me encanta ir a tocar a Rosario. Pero la última vez que fui medio enojado. Me subleva un poco que los productores no jueguen su parte como corresponde. El productor tiene que correr riesgos. Si vas a lo seguro no sos un productor. Por suerte la gente me recibe muy bien y me ponen en un lugar afectivo muy lindo. Pero las últimas dos veces que toque me llevó una banda independiente, gracias al esfuerzo de esos pibes. Y la otra me llevó el gobierno dela Ciudadde Buenos Aires! Ahora estoy más contento porque al fin se la jugó un productor. Eso implica que todos nos pongamos las pilas de otra manera. Se genera un ida y vuelta. Esta vez voy bárbaro.

¿Cómo se hace para “pelear” esa desatención de los productores? No debe ser la primera vez que te sucede. Ni a vos ni a otros colegas tuyos.
Mucho no se puede forzar. Tampoco es una súper pelea. Pongamos las comillas. Eso se da, te tenes que encontrar en el lugar justo, con la persona adecuada. No se puede forzar.

Si tuvieras que darle un consejo a un joven que está armando su proyecto ¿qué le dirías?
Que se no apuren. Que estudien, que lo laburen, que aprendan a trabajar en equipo, a mejorar, a repetir mil veces los mismos temas hasta que salgan lindos. Y cuando estén satisfechos de lo que pasa en la sala de ensayo, salir a tocar. Porque hay mucho apuro hoy en día. Grabas un demo medio mal, lo subís a las redes, tenes seguidores pero después no te van a ver en vivo. Una cosa es la realidad virtual, donde todos te quieren, pero eso muere ahí. Una parte muy importante de la nobleza del rock es la interacción entre el artista y el público. Eso solo sucede cuando tocas en vivo en un escenario. Hay que ser consciente de que artista se potencia cuando el público lo comprende, lo estimula y lo exige. Es un ida y vuelta que solamente puede pasar en vivo. Y para hacerlo, tenes que hacerlo bien.

Y que el público se prenda.
También hay que enseñarle a la gente que sepa exigir. Que aprendan a pagar la entrada cuando le gusta algo y no solamente ir a los eventos porque son gratuitos. Tiene que exigir lo que paga y valorarlo también.

¿Estás en contacto con las bandas que surgen ahora? Tanto en el plano nacional como internacional
Mucho no estoy escuchando pero porque estoy componiendo bastante. Tengo miedo de coparme con alguna (risas). Cada tanto escucho algo.  A veces vuelvo también. El otro día me compre Led Zeppelin II, imagínate.

Ya que hablamos de música. Escribiste una nota muy linda sobre David Bowie en Pagina/12. Te afectó mucho ese suceso.
Fue un día muy triste para mí. De alguna manera es un ser querido. Me acompañó toda la vida. Imagínate que la primera vez que lo escuche tenía 14 años. Hace cuarenta años que lo escucho. Fue la primera vez que me encontré con un artista más completo. No es solo un músico de rock. Me abrió mucho la cabeza. Lo admire y quise mucho. Fue la primera vez que lloré a alguien que no conocí personalmente.

Volviendo a Rosario. ¿Cómo será el show en Rosario? ¿Qué vas a presentar?
Es un show del 2015, como una conclusión de los cuatro años que venimos tocando con la Trans Siberian Express (así se llama la banda). Están en un gran momento. Incandescente está integrado al repertorio. Ya no es el eje central. Tocamos temas de los otros discos (“Siberia Country Club” y “A song is a Song”). Va a ver temas de Gustavo Cerati, Fricción, Los 7 delfines y algunos covers. Es variado y suena muy coherente porque hemos logrado darle un muy buen carácter a la interpretación. Ya está terminando esta etapa. Después del invierno calculo estaré trabajando en un disco nuevo. Llegamos en un buen momento. 

 

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 26 años
  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo