Registrarme
Entrevistas | Vie, 30 de Ago de 2013

Beto Zamarbide Patriarca metálico

En plena dictadura militar, en esos días en los que uno podía desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, un grupo de jóvenes que aborrecian el hippismo desafió a la autoridad de turno interpretando música pesada (como nadie lo había hecho hasta ese entonces en el país) con letras que reflejaban el descontento social de la época. Si Riff sentó las bases, V8 tomó la posta del género.

"Los milicos escuchaban la batería, se creian que era una ametralladora y se tiraban al sopi", dijo alguna vez Ricardo Iorio en el especial por los 30 años del heavy metal argentino que lanzó la revista Rolling Stone en 2010.

En ese contexto de plomo y opresión reinante en las calles, el grupo integrado por Iorio, Beto Zamarbide, Osvaldo Civile y Gustavo Rowek tuvo la osadía de provocar a las masas en el festival BaRock de 1982 y el año siguiente publicó Luchando por el metal, la obra insignia del metal argentino, la Biblia del heavy criollo. Mientras en Estados Unidos Metallica grababa el Kill Em' All, Mustaine formaba Megadeth por venganza, Slayer editaba Show No Mercy y Anthrax daba sus primeros pasos, en el hemisferio sur V8 escupía furia en canciones como "Destrucción" o "Parcas sangrientas" e imponía al género pesado como obligación: " ...sáquense ya la caretas/ rompan las ruedas de carreta/ y sin demora ni sospecha/ consuman todo el heavy metal", decía la letra de "Brigadas metálicas".

Reconocer a V8 es entender y validar tres décadas del género metálico en el país. De esta banda se desprendieron luego Hermética, Horcas, Almafuerte, Logos y Rata Blanca así que su legado es indiscutible. Consciente de esa herencia, Beto Zamarbide decidió salir a festejar los 30 años de la publicación de Luchando por el metal con un grupo de compañeros de batalla. Tras la disolución reciente de Logos, la banda que integró junto a Miguel Roldán, el músico aprovechó la ocasión para lanzarse como solista y repasar los mejores temas de V8 en una serie de shows por el país. En uno de ellos, realizado en Buenos Aires, ocurrió lo impensado: Iorio y Zamarbide se juntaron en un mismo escenario después de 26 años. ¿Quién lo creía?

Zamarbide llegó a Willie Dixon para desempolvar esos clásicos de V8 que todos quieren escuchar. En la previa al recital, el vocalista charló con RosarioRock.com sobre el pasado, presente, futuro y otros temas. ¿Se puede pensar en un regreso de V8? Zamarbide te lo cuenta.

Luchando por el metal fue la piedra fundacional del heavy argentino y fue grabado durante la dictadura militar ¿Qué recuerdos tenés de aquella época tan dura para el país?
El clima que se vivía era de represión y a la vez se le había quitado a la gente la libertad de poder expresarse y caminar libremente por la calle. Obviamente un mensaje como el que nosotros transmitíamos no era bienvenido, no solamente para el gobierno de turno sino también para la sociedad, porque también como sociedad arribamos a esa situación en la cual se le rompió la puerta al gigante militarista pidiéndole que por favor tome control de un caos generalizado a nivel nacional. Fue un momento duro y además el mensaje nuestro venía a romper un poco ese paradigma de “Callate la boca, no digas nada”.

Había mucha bronca y descontento en el ambiente. El álbum fue un poco el vehículo con el que se buscó reflejar esa situación.
Sí, a la vez se da un fenómeno especial en la juventud que estaba dividida. Grupos como V8 o Los Violadores y otros hicieron un manifiesto político de sus temas. En otros estilos como el pop o el folk, se volcó más a poner la basura debajo de la alfombra.

¿Qué significó Luchando por el metal para vos?
Fue una primera patada de expresión de ese sector de la juventud, que iba más para el lado de un público proletario. En ese momento no existía el no tener la cultura del trabajo. Todavía existían los obreros industriales. Cuando yo era chico repartía vino con mi padre en comedores industriales y aunque parezca descabellado en esos años los obreros tomaban vino en la mesa. Nuestro público eran los hijos de esos obreros, que no estaban para nada en un estado de esclavitud porque el peronismo había implementado ciertas leyes que favorecían al trabajador, como por ejemplo que el tipo pudiera sentarse una hora al mediodía a comer.

¿Cómo hubiese sido grabar dicho material hoy? ¿Sentís que hay problemas que siguen vigentes desde esa época?
Sí. Es un disco totalmente vigente porque en vez de mejorar, la situación empeoró. Después de eso vinieron los nietos de esos trabajadores industriales sin conocer la cultura del trabajo y ya ahora son tres generaciones que no conocen el trabajo, que prefieren no trabajar por los beneficios sociales que reciben. Eso ha creado otro tipo de juventud que no entendería nunca el mensaje nuestro. Yo iba al colegio con chicos que eran de la villa y hoy hay algunos que son médicos, ingenieros, abogados. Ahora la villa es diferente, en plan: “Aguante la villa” o “No quiero salir de la villa”. De alguna manera nuestro mensaje quedó en una especie de limbo donde no encuentra destinatario. De todas formas hay gente que sí se integra porque hay que decir que la juventud de hoy en la Argentina no tiene la cabeza quemada por la represión. En un punto eso es muy beneficioso porque los chicos tienen la cabeza libre.

Tras la disolución de V8 iniciaste un nuevo camino espiritual. ¿Sentiste que el rock te había pasado factura?
No, tal vez fue una incursión en un mundo que yo pensaba espiritual y que no lo era. Son caminos que uno transita: a veces creemos que son correctos y en realidad no lo son. Por ejemplo: yo no estoy arrepentido de haber fumado marihuana pero sí me arrepiento de haber entrado a todo un círculo de destrucción. Hoy por hoy la mayoría de la juventud consume; en el caso de mi generación no era así, era muy difícil conseguirla. Ahora un poco más te la lleva el delivery a tu casa. A mí me costó salir de ese lío. Yo hoy tengo una hija y no me gustaría que se falopee. Lo que rescato es que con V8 se dio una búsqueda.

Después del final de la banda te fuiste a vivir a Estados Unidos y te graduaste en la carrera de Music Business en Miami, lugar donde residís.
Sí, estuve estudiando y aprendiendo nuevas técnicas de grabaciones. Imagináte que viviendo acá me tocó vivir el fenómeno del cambio de la grabación analógica a digital. Se pasó a poder grabar las cosas en tu propia casa, por ejemplo. Todo eso lo fui buceando en el heavy metal, el rock y el blues.

Entonces fuiste aplicando esos conocimientos a tus propias grabaciones.
Sí, ahora mismo estoy en ese proceso también con mi nueva banda solista.

Justamente te quería preguntar sobre tu actual proyecto. Ya habiéndose separado Logos, ¿pensás grabar algún material en solitario?
De alguna manera estamos haciendo la celebración de los 30 años de Luchando...que vamos a llevar justamente a Rosario este viernes y a Santa Fe. Primero arrancó todo en Buenos Aires y ahora está la posibilidad de celebrar estos 30 años de Luchando por El Metal en otras provincias. De alguna manera eso es el puntapié inicial para lanzarme como solista a partir de ahora.

Recién mencionabas el show de los 30 años en Buenos Aires. Ese día compartiste escenario junto a Ricardo Iorio. ¿Qué sentiste cuando estaban ahí los dos juntos nuevamente?
Fue una alegría enorme. También estaban Adrián Cenci y el Tano Marciello de Almafuerte y otros muchachos que estuvieron invitados especialmente. Fue fantástica la experiencia de aparecer los dos juntos de la nada nuevamente en un mismo escenario. Hasta hace poco eso me parecía una locura porque además vivimos muy distanciados. El vive en el medio del campo, en el sur de la provincia de Buenos Aires y yo en Florida (USA). Ahora mismo si yo quisiera llamarlo por teléfono no puedo. Lo que pasó fue hermoso y parece mentira cómo después de tantos años la llama sigue encendida al punto que no ensayamos más de dos veces para ese recital. Hubo mucho corazón y buena onda y eso después se transmitió arriba del escenario.

¿Te dieron ganar de volver a reunir a V8? ¿Existe la posibilidad de un regreso?
Ojalá se pueda dar, lo que pasa es que eso implica también la voluntad que tengamos todos, tanto Gustavo, Ricardo y yo, que somos los que quedamos vivos. Habría que ver cómo llevarlo a cabo. Factible es porque los tres estamos vivos. Desgraciadamente no está Osvaldo Civile, una pieza fundamental en V8. Es una pena que no esté. Su muerte es uno de los tantos casos sin resolver en la justicia argentina. Fue algo muy raro y extraño. La muerte está caratulada como “dudosa” en los legajos del juzgado de San Martín. No se sabe cómo lo mataron pero ya está descartado por el perito balístico y forense la posibilidad del suicidio.

¿Qué le podés decir a los fanáticos rosarinos que esperan con ansias tu show del viernes en Willie Dixon?
Que se preparen porque vamos a tener una noche muy caliente con invitados. Me acuerdo que el debut de V8 en Rosario fue en diciembre del 85... En fin, el viernes van a haber músicos invitados y estoy abierto a cualquier otra visita que pueda llegar a haber en el escenario. La idea es que todos tengamos una noche de disfrute.

Bueno Beto, muchas gracias por todo. Nos vemos el viernes en Willie Dixon.
Gracias a vos. Aprovecho la ocasión para felicitarlos por RosarioRock.com, porque es un portal que ya tiene muchos años. Lo están haciendo con mucho huevo y cada vez mejor. Me alegra muchísimo. Sigan adelante. Les mando un gran abrazo.

Zamarbide + Iorio +Marciello, en vivo:

  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo