Registrarme
Shows | Mar, 6 de Feb de 2007

Matisyahu Matisyahu en El Círculo, reggae no tan ortodoxo.


"El mundo de la música es algo que no deja de sorprender" resumiendo en palabras lo que produjo Matisyahu en los medios desde hace casi un año cuando empezó a pegarla por estos pagos de manera comercial. Rolling Stone hace un tiempo publicó una nota donde rezaba que el artista tenía prohibido el contacto físico con la gente por cuestiones sujetas a su religión y otras declaraciones distintas a las que veníamos leyendo. Unos meses mas tarde siguió dejando huellas en destacados de notas y varios etcéteras y el mundo entero conoció al personaje de la foto.
Matthew Miller no es un tipo controvertido, pero sin querer (¿queriendo?) su imagen de  rabino, cantando reggae fusionado con hip hop arriba de un escenario con el correspondiente kipá y barba ortodoxa hicieron que la atención de la prensa se abalance sobre el músico nacido en el estado de Pennsylvania. Razones de imagen como la de cualquier personaje que está en boga en el mundo del espectáculo.
Al margen de todas estas cuestiones étnicas, visuales, y mediáticas, Matisyahu brindó un show al que no estamos muy acostumbrados a ver. Un gran recital con performances individuales de sus músicos (uno de New York, otro de New Jersey, un ponja, y uno de Wisconsin; vaya banda federal) y un artista al frente que sabe lo que su público espera, y él lo único que hace es realizarlo.
La noche arrancó a las 22 hs. y un par de horas más tarde se despidió, repartió hits por doquier y hasta se subió al palco principal de El Círculo para que todos lo aplaudan, los medios comentarán la hazaña, y los fans dirán que estuvieron con Matisyahu en su propio recital bailando en el palco. Linda anécdota para cuando nos acordemos de este show en un futuro.

"Chop'em Down", de lo primero que metió en batea (Shake Off the Dust... Arise, 2004), "Jerusalem" y "King without a Crown" de su multiplatino Youth (editado a principios del año pasado en Norteamérica y un par de meses más tarde acá) y una junta de temas que le vinieron bien a su carrera que los incluyó en su trabajo más reciente (CD/DVD en vivo) bautizado No Place To Be.
Miller mostró una gran diversidad de modulación a la hora de entonar sus canciones en diversas velocidades de manera intacta y más aún cuando sorprendió haciendo música electrónica con la boca (desempeño artístico llamado Beat Vox), solo sobre el escenario para que la gente lo aplauda y diga "que grosso este chabón".
Una odisea de percusión y batería presentó a los encargados de la base rítmica, punteos extraordinarios con efectos de pedalera consagraron al violero, y un bajo y un órgano que metieron lo suyo, acompañaron a un tipo que más allá de todo lo que monta en su figura es un gran artista y sobre todo se encarga de ser el portavoz y la cara visible (por lo menos en estos tiempos) de una etnia musical de la que no estábamos tan al tanto hasta hace unos meses y en buena hora nos empezó a abrir el abanico musical. El Teatro repleto y agradecido.

  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo