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Shows | Lun, 16 de Nov de 2015

Mamita Peyote con un show para toda la familia

Domingo 15 de noviembre de 2015 - Plataforma Lavarden

Por Pablo Alfonso

Cuando se acerca esta época del año, muchos empiezan a hacer balances para evaluar cómo han pasado los días del calendario y qué nos deja a cada uno. En distintos aspectos las miradas pueden ser dispares, con resultados variables, en contextos tanto propios como extraños. Pero, musicalmente, esa medida puede estar sustentada en algo concreto.

El concepto de “para toda la familia” quedó claro de entrada. El telón se levantó, la música empezó a sonar y una banda de chicos, todos cerca de los 10 años, hicieron las veces de peyoteros de ocasión en una emotiva y divertida apertura para un show de domingo a la tarde.

Los aplausos, sonrisas varias y el cálido recibimiento, dieron pie para que los “verdaderos” Mamita Peyote empezaran a desplegar una gran set en un marco distinto, con una intro instrumental que dejó lugar a “Rumba”.
La tarde se iba transformando en noche del mejor modo posible. El usual bajón dominical se perdió en la esencia musical del sonido peyotero. Marcado por distintas influencias, las raíces se sienten tan amplias como diversas, logrando un estilo tan propio como encantador.

Entre tema y tema, los invitados subían y bajaban del escenario para compartir un momento único, no sólo entre músicos, sino también con el público, porque así se sentía. En ese ámbito, Franz Funes cantó “Cuzco”, Sabina Chiaverano entonó “Cry No More”, Jorgelina Barrera le puso voz a “Eterna” y Lolo Luciani fue parte de la lírica en “Consentimiento”.

Una gran fiesta. Esa sería la definición correcta. Porque no sólo se trató de un show con invitados, sino que la participación de los chicos hizo que se viviera un clima diferente, distendido, con la música como eje central. “Es hermoso ver como la música es tan pura en chicos como estos”, dijo Euge Craviotto Carafa, después de que Sista hiciera de la suya en “Tu serás”, acompañada de su hijo y de Marcos Machuca, hermano menor del saxo de Mamita Peyote.

Como si fuera poco, Marcos se llevó todos los aplausos todos, después de hacer un dúo de lujo con la voz de Eugenia, interpretando “Summertime”. Y eso no fue todo, porque los más chicos volvieron a escena para hacer coros en “No me digas”, motivados por haberlo “tocado” al inicio.

“Estamos muy contentos de estar acá”, decía Euge, y se notaba. La expresión desde el escenario, en clara muestra de cómo están disfrutando del gran momento por el cual atraviesa la banda, multiplicaba las sonrisas tanto arriba como abajo de las tablas.

Más de dos horas de canciones, con lugar a enérgicas versiones de “Is this Love” y “Breaking Away”, por donde también pasó Chac Fetter de Efecto Nebuloza en “Ru funk”, Ariel Vercesi de los Broken Toys que se cargó al hombro los acordes de “Sueño” y donde los hermanos Cudos se encontraron en las tablas en la previa de la despedida. En el final, Ike Parodi matizó vigorosamente “Welcome”, formando con Euge una dupla de voces digna de elogios varios en un cierre a puro power y cargado de intensidad musical casi palpable.

El que se está yendo es, sin dudas, el año de Mamita Peyote. El salto que los puso en el plano nacional fue una nominación a los premios Gardel, pero eso no es más que una consecuencia. Porque las canciones peyoteras tienen un estilo que anda por el rocksteady, el ska, el reggae, la rumba y el funk, con aires de cumbia y cuarteto, en algunos casos, pero que ciertamente se podrían definir como propias. Ese es el estilo peyotero, un mix de sensaciones que se combinan de forma tal que genera que la música se disfrute en amplio sentido perceptivo, desde lo que se escucha, lo que se siente y también desde la energía que se absorbe de la vibra que emanan sus melodías.

La solidez rítmica, el empuje de las teclas, la potencia de los bronces, la fuerza y la armonización de la guitarra, sumados al carisma escénico y la hipnótica voz de una frontwoman como pocas, hacen de Mamita Peyote una gran banda. Y si esa trascendencia nacional llegó de la mano de una nominación, bienvenida sea. Pero no es fruto de eso, porque caer en una simple mención en una terna sería injusto.

La música está más allá de un premio. Lo que sí está claro, es que todo esto llega gracias al trabajo, al esfuerzo y a la búsqueda creativa de un sonido único que hoy por hoy se puede asociar a ellos como estilo. Entonces, estar ahí, siendo la banda del momento, con la proyección que eso implica, resulta casi lógico. Algo es seguro, el mérito es propio y se lo ganaron como tal. No fue magia.

 

Fotos por:
Cecilia Córdoba
Mujer, 32 años
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