Registrarme
Shows | Vie, 19 de Oct de 2007

Glenn Hughes La voz del rock pasó por nuestra ciudad

 

Fecha: 17 de octubre de 2007 - Willie Dixon

Mucha expectativa y ansiedad generaba la llegada a nuestra ciudad de Glenn Hughes, el ex bajista-vocalista de Deep Purple, sobre todo si se tiene en cuenta que en su debut rosarino (como invitado junto a Rata Blanca allá por fines del 2003) sólo cantó cuatro o cinco temas dejando a todos con mucha (más) sed roquera.
El músico es un exitoso artista que lleva más de cuatro décadas a puro rock and roll por todo el mundo, habiendo participado en discos célebres del género como Burn, Stormbringer, Come Taste The Band y Made In Europe. Además formó parte de Black Sabbath, y ha derrochado maestría en más de 75 discos en total. Un fuera de serie, sin lugar a dudas.
En esta oportunidad, el inglés de 55 años desembarcó en nuestra ciudad para tocar aquellos clásicos de las bandas en las que estuvo y presentar su nueva producción discográfica titulada Music For The Divine. La banda que lo acompañó se completaba con Kurt Joaquim en guitarras, Ed Roth en teclados y el moreno Steven Stephens en la batería.

Una de cal y otra de arena
Pese a que se había anunciado que Chad Smith iba a ser quien ocupara el sillín de la batería, finalmente se supo que sería reemplazado por el angelino Stephens. Igualmente la contundencia exhibida por este último fue implacable.
Pero algunos se preguntaran: “¿Qué tiene que ver el baterista de los Red Hot Chili Peppers con el ex Deep Purple?”. Pues bien, hay que recordar que Smith se ha desempeñado como productor y baterista particularmente en las dos últimas placas de Glenn Hughes: Soul Mover (2005) y la citada Music For The Divine (2006). Para añadir, cabe mencionar que también fue el responsable de la sección rítmica en el multigalardonado A Long Way To Home, la última entrega de las superestrellas del neo-country, Dixie Chicks.

La apertura
Maley fue la banda encargada de abrir fuego. La banda de los hermanos Jara, convertida ya en un exponente del power metal local, desplegó un prolijo y conciso set de sólo cinco temas, en el cual abundaron los pasajes oscuros mixturando melodías con predominantes riffs de guitarra. Axel Padinger en voz, mostró su potencial y hasta se animó con un cover de Hammerfall. Por otra parte, Santiago Jara demostró que pasar de la batería a la guitarra no supuso ningún problema ni para él ni para el sonido del grupo.
En resumidas cuentas, Maley ,a pesar de las deficiencias en el sonido (quizá estaba muy alto el volumen en general), se las arregló para arrancar los primeros aplausos con un breve pero contundente show en el cual mostraron todo su bagaje de power metaleros de oficio. Prolijidad y virtuosismo fueron las bases sobre las cuales el grupo desplegó todo su poderío.
 
Glenn Hughes: la maestría de una voz atemporal
Pasadas las 22:30, la oscuridad que reinaba en torno al escenario llegó a su fin. Las luces se encendieron y en medio de una gran ovación Glenn Hughes y los suyos salieron a escena, dispuestos a jugárselas a todo o nada. La eléctrica tormenta rockera se desató con la apabullante “Stormbringer”, seguida de la no menos arrolladora “Might just take your life”, ambas de Deep Purple. Semejante exposición de poder no hizo más que presagiar lo que sería el show: riffs crujientes e intensos, ritmos cargados de swing, asombrosas intervenciones de teclado y, como complemento, numerosos solos por parte de cada uno de los instrumentistas.
Pero, ¿qué se puede decir de Hughes? Sencillamente este inglés demostró que su magistral técnica vocal sigue intacta. Capaz de emitir unos falsetes atronadores y astutamente versátil, el músico acaparó la atención de todos los presentes con sólidas intervenciones vocales en temas como “You got soul” (incluida en su última placa), “Land of the livin´” y “Mistreated”, aquel excepcional corte que integraba el disco Burn.

El show fue muy efectivo en parte por la forma en que se planteó. En la apertura sonaron los clásicos, luego se hizo hincapié en los temas del último disco; posteriormente se dio pie a los músicos para que mostraran sus virtudes (varios solos de guitarra y una notable jam entre el tecladista y el baterista) y finalmente llegó un cierre a toda orquesta con más temas de Deep Purple y Black Sabbath.
La pureza creativa que mantiene, su increíble registro vocal y la eficacia de una excepcional banda que lo acompaña, hacen de un show de Glenn Hughes un acontecimiento digno de admiración y respeto. El artista cantó cada tema a pleno sin ni siquiera la necesidad de aclararse la garganta o tomar agua. Y por supuesto que no desafinó en ningún momento, lo que da cuenta de la grandeza y el profesionalismo del mismo.
Los seguidores de Deep Purple se asombraron también con el homenaje a Tommy Bolin (fallecido guitarrista de la banda en el período 1975-1976) y vibraron con “You keep on movin”. El marco era ideal; la gente aplaudía y ovacionaba a un emocionado Hughes que se mostraba complacido por tal demostración de cariño. Y cuando el grupo se retiró del escenario, luego de la ya mencionada canción, el grito del público no se hizo esperar. Todos querían más.
Finalmente retornaron para un cierre a toda máquina. Primero fue el turno de “Soul mover” y después, el desborde generalizado, con “Burn”, con el que chicos y grandes se “quemaron” la garganta junto a Hughes en una comunión musical como pocas.
Los fans que se acercaron a la rockería de Suipacha y Güemes pueden dar testimonio de que el dinero invertido en la entrada del show no fue malgastado. Más bien todo lo contrario, ya que se tuvo el privilegio de observar en escena a una de las mejores voces de la historia del rock: Glenn Hughes.
  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo