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Entrevistas | Mar, 8 de May de 2012

Julián Venegas La importancia reside en la canción


En el mundo arbóreo, se sabe que el nombre del álamo proviene del color blanco de las caras internas de sus hojas, que gracias a un especial tegumento que las recubre son aptas para retener el polvo atmosférico, ayudando así a la limpieza del aire de nuestras ciudades. Haciendo un paralelismo, se puede afirmar que la música de Julián Venegas aporta tranquilidad y nuevos aires al espíritu. Cada una de las notas están enhebradas en un discurso musical que evita los gritos y pregona la quietud, el reposo, la observación y la reflexión. Alamo Blanco, su última obra, es un disco culto que pide ser disfrutado paso a paso. Una degustación de vinos, una charla literaria o una escena de una película bien podrían estar acompañadas por la música de Venegas, músico que además forma parte del grupo solista de Carlo Seminara (actual percusionista de Cielo Razzo y del colectivo Upé, entre otros proyectos.

A propósito de la presentación del segundo material discográfico del artista, que se realizó el pasado sábado 12 de mayo en el Centro Cultural Parque de España, RosarioRock.com se puso en contacto con él para charlar acerca de sus primeros pasos en la música, la importancia de  la observación, sus próximos proyectos y muchos temas más. Julián Venegas: poesía y música de finas texturas pasadas por el tamiz.

Escuchando tu último disco da la sensación de que sos una persona muy observadora, tranquila…
La observación es fundamental para una persona que se dedica al arte. En mi caso particular, mi primer disco se caracterizó por una observación más interna que externa., Mi primer disco es más intimista e introspectivo. En este disco, a diferencia del anterior, hay una inquietud por saber qué es lo que empieza a pasar afuera, de qué manera puedo ver yo lo que pasa afuera. Hay obras y canciones que tratan de contextos que veo y que trato de describir a mi manera.

En tu disco aparecen una gran variedad de invitados. ¿Participaron ellos en el proceso de composición de los temas o trabajaron en base a algo ya predefinido?
Las dos cosas. La dirección musical del disco estuvo a cargo mía y de Marcelo Stenta. Con él trabajamos la cuestión arreglística. También participaron Javier Allende (batería) y Federico Ramonda (batería), quienes tomaban las ideas y veían de que manera podían incorporar su instrumento a esas ideas. Con respecto a los invitados, todo se manejó con la misma premisa, es decir, yo proponía una idea y ellos sugiriéndome cosas, preguntándome si eso era lo que yo buscaba. En definitiva: yo no le dije a cada uno qué es lo que tenía que hacer, ellos trabajaron sobre una idea mía.

¿Cómo fue trabajar junto a Adrián Abonizio desde el punto de vista lírico?
Fue un placer. Adrián es un talentoso, un compositor de canciones prácticamente espontáneo. A la

Habitualmente abarcás diferentes géneros musicales, pero ¿en cuál de ellos te sentís más cómodo?

La verdad es que nunca me casé con ningún género. Quizá también cometo el defecto de no profundizar demasiado en los géneros. Uno trata de tener lo más que puede y tomar lo que a uno le gusta e incorporarlo a la creatividad propia. La verdad no sé que decirte con respecto a qué género me siento más cómodo; tampoco estaría bien decirte que me siento cómodo en todos los géneros. Sencillamente me siento cómodo en la canción.  Me gusta investigar otros ritmos regionales que puedo incorporar a la canción, es decir a esa obra musical que trata de poner al mismo nivel a la palabra y a la música.

¿Qué artistas o grupos te influenciaron a la hora de definir tu sonido?
Muchos. De afuera me gustan mucho Sting, Djavan . Además tengo una profunda admiración por Caetano Veloso y Chico Buarque. Por otra parte, la movida uruguaya de los últimos años es inevitable que no se escuche: Martín Buscaglia, Jorge Drexler, Ana Prada. De acá de Argentina mi referencia más grande fue Luis Alberto Spinetta. En el panorama del folclore nacional, lo que más me gusta escuchar es Juan Quintero, el Negro Aguirre, Jorge Fandermole, etcétera. Son todos músicos excepcionales que no pueden dejarse de lado si se tiene la intención de  trabajar música latinoamericana. En fin... Me gusta escuchar muchísima música.

En el booklet de Alamo Blanco incluíste una cita de “Las pequeñas memorias” de José Saramago. ¿Tiene alguna relación esto con la idea de tranquilidad que puede transmitir un paisaje campestre o un parque repleto de árboles?
Sí. Ese libro lo vengo leyendo de manera esporádica desde hace como cuatro años. Me gusta mucho la manera en la que Saramago describe situaciones y paisajes, tanto internos como externos. En el caso de este pasaje, él describe la iluminación de un árbol sólo con la luz de la luna, en una noche despejada. Yo extraje simplemente mi idea y la apliqué al álamo plateado que, en teoría, brillaría más que cualquier otro árbol.

¿De dónde nació esa afición por los álamos?
No sé, me gusta mucho el árbol en sí. No es un árbol de acá, es un árbol europeo que no se ve con mucha frecuencia en lugares aislados. Me llama la atención el álamo plateado por su conexión con ese pasaje de Saramago, por pensar en la posibilidad de que ese árbol brillase como ningún otro árbol si le da la luz de la luna de lleno en un lugar que no está artificialmente iluminado.

¿Cómo va a ser el show de presentación del disco? ¿Habrá músicos invitados?
Va a ser el sábado 12 de mayo en el Teatro Príncipe de Asturias del Parque España. Van a desfilar muchos músicos y amigos que logré que coincidieran en una fecha.
Va a haber una mezcla de invitados bárbara. Va a estar también como invitado Pablo Pino de Cielo Razzo, que me parece una muy buena banda desde el punto de vista artístico. Los espero a todos.

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