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Entrevistas | Mar, 9 de Abr de 2013

Kameleba `Cuando salimos tratamos de comernos al público´

Con un gran espíritu de fortaleza, paciencia, dedicación y trabajo constante Kameleba se posicionó como uno de los nombres fuertes del reggae nacional que también pisa fuerte en el exterior. La calidad y la potencia de sus shows en vivo además del cariño y el respeto de su público funcionan como un gran motor para esta banda de San Luis que parece no tener límites.

El viernes 12 de abril la banda que lleva al frente a Darío Alturria llegó a Willie Dixon en el marco de sus festejos por los trece años de carrera y con un nuevo disco bajo el brazo. El puntano, desde su casa, le atendió el teléfono a RosarioRock.com y nos contó sobre gira que los tuvo en México, el progreso de la banda y la influencia que ha tenido el reggae para con su vida familiar.

Primero quería que me cuentes sobre la gira en México. ¿Cómo se dio la oportunidad de tocar allá? ¿Qué balance hacés de la experiencia?
Con este fenómeno de Internet se empieza a achicar la diferencia entre los artistas y los países. Hace rato que teníamos la inquietud de público mexicano para que visitáramos su país. Con "Vibra Sound" se hizo todo más sólido. El tema es que para ir a México y al ser una banda independiente son varias las cosas que hay que afrontar. Antes no estábamos en condiciones de pagar doce o trece pasajes para ir allá. Así que después de cuatro álbumes pudimos llegar y nos encontramos con la sorpresa de que un montón de gente conoce la banda. En Guadalajara, por ejemplo, convocamos a 3000 personas, algo increíble ya que ni en Argentina nos pasa eso. Fue una gira genial, muy ardua porque tocamos seis días en seis estados distintos, viajando en promedio diez horas por día. Empezamos en Puebla y posteriormente seguimos por León, Monterrey, Guadalajara, Guanajuato y el DF. Resultó fantástica la experiencia con la gente y también el hecho de volver a pelar el rockero que hay dentro de uno. Fue como la manera de recordar que en el rock se ha venido a transpirar la camiseta. La banda respondió y el público también.

También tuvieron compañía en algunos shows, ¿cierto?
Sí, quien estuvo acompañándonos en varios conciertos fue I-Nesta, un muchacho que grabó con Fidel y que es muy bien recibido en México. La verdad es que se nos brindó mucho cariño: desde cartas, obsequios, banderas que decían “Bienvenidos a México”, firma de autógrafos, conferencias de prensa... Fue una cosa muy fuerte.

Una Kamelebamanía...
Algo re loco la verdad. Será que por ahí al estar a la distancia y al haber pasado cuatro discos, surgió una euforia que después pudimos apreciar. Fue una muy linda experiencia.

Se los conoce como “El león del interior” ¿Creés que el apodo le hace justicia a una banda justamente del interior que progresó tras varios años de trabajo?
Creo que sí. Yo digo que nosotros tenemos el gusto de poder hacer lo que queramos desde donde estemos y como venga. Entonces esa sensación de ir a la conquista permanente se hizo prácticamente un ejercicio. Sentimos que la banda es eso: el león del interior que cada uno tiene dentro. Somos una alianza de artistas. Cuando salimos tratamos de comernos al público. Esa es mi intención, comerme al público y prenderme fuego por dentro. Y si me cago muriendo algún día, espero cagarme muriendo ahí arriba. En definitiva: sí, creo que el apodo hace justicia.

Actualmente están festejando sus 13 años de trayectoria con una gira por todo el país y este viernes llegan a Rosario. ¿Qué podés adelantar sobre la presentación en la ciudad?
Bueno, nosotros somos una agrupación que ya tenemos muchos años y a veces uno no sabe cuánto tiempo van a estar juntas las bandas, por el mismo desgaste o por otras inquietudes. Además a mí me gusta mucho, lo audiovisual, y el cine, así que queremos aprovechar la unión del grupo y que sea interesante venir a ver qué pasa en el escenario. Es un show muy físico, tiene matices, con mucha gente puesta en escena. A veces un impasse es necesario para relaciones muy largas tipo matrimonio como nosotros, así que este año vamos a realizar una serie de conciertos aguerridos y vamos a ver qué pasa el próximo. Es una oportunidad para poder apreciar, no sólo el último álbum, sino toda nuestra carrera. La banda está pasando un muy momento muy fuerte en el escenario. El que quiera volumen lo va a tener este fin de semana.

Me decías que están pasando un momento muy fuerte. Quería preguntarte si sintieron algún tipo de presión al grabar Tiempos de Tribulación debido a la repercusión que había tenido Vibrasound.
La presión la sentimos con Vibrasound. Tiempos de Tribulación fue un desahogo; mostramos lo que teníamos ganas de tocar. No responde tan al reggae, ya que empezamos a abrirnos camino hacia otros terrenos. Somos un colectivo de gente con influencias diversas. Este último disco pudo mostrar quienes somos además de ser músicos de reggae. Yo me pude involucrar más con la música, no sólo con la producción artística, ejecutiva y la creación de las letras, sino que pude componer más. Es un álbum más musical, relajado y muy vocal. Quizás lo que tenemos como presión ahora es el hecho de estar tantos años juntos. No pasa por la tensión de saber si gusta o si le da pelota la prensa, porque nunca nos dieron pelota los medios. Lo que nos interesa es la real prensa, la que va a los shows.

Escucho por el teléfono que estás ahí con tu hijito, que te está pidiendo jugo…
Sí, tengo un hijo llamado Pedro que recién salió del jardín, así que ahora tengo que hacer la comida. Estoy separado de la mamá.

Se me ocurre justo preguntarte cómo sos con la familia. ¿La filosofía reggae te ha ayudado a la hora de ser padre?
A toda mi familia le impactó de manera muy fuerte esta manera de vivir y de ver las cosas. Yo vengo de una tradición judeocristiana en donde la culpa era constante y en donde el mañana era lo que se estaba esperando todo el tiempo. Entonces es como que nunca llegaba el mañana, siempre se estaba esperando. De esa manera aparecían los miedos y el aviso de “Si no tenés esto no vas a poder vivir”. Además vivimos ciertas crisis económicas en mi familia. Pasamos de estar en una situación de clase media-baja a tener problemas económicos bastante serios. De repente, fue como que nos sacamos de encima todo lo material y nos fortaleció la manera de reconcebir nuestras vidas. Tuvimos que desapegarnos de las cosas, buscar los desafíos y vivir el hoy concientes, despiertos y haciendo las cosas lo mejor posible porque sabíamos que el futuro no estaba asegurado. Lo importante es ser medianamente felices hoy, de esa manera lo que viene va a ser bueno.
Tanto yo como mi familia hemos sostenido momentos de crisis con el espíritu. Esa es la clave para el tiempo que viene, en donde por ahí se remueven algunas cosas. Vamos a necesitar mucha fortaleza espiritual. Creo que es muy interesante concebir las cosas día a día.

Todo esto que me contás también se refleja en la banda, en tus letras, en el mensaje. ¿De dónde nace eso? He leído que venís del lado de la economía social. ¿Pensás que eso se traduce en lo que vos componés?
A ver… Vos como periodista tenés unos anteojos para ver el mundo. Partís de la comunicación, que es la clave del desarrollo moderno… El economista tiene unos anteojos para mirar la realidad; el economista social también. Entonces aprendí lo que Marx llamaba materialismo histórico, es decir la puja de fuerzas materiales que generan relaciones sociales, atravesadas dichas relaciones por cómo reproducís tu vida, de qué vivís, bajo qué condiciones y con quién te relacionás, etcétera. Todo esto es mi manera de ver las cosas y lo mezclo también con cuestiones esotéricas. Me gusta además imaginarme de dónde venimos y tengo la inquietud de saber quién soy.  Me motiva mucho la sociedad, si bien últimamente estoy más encerrado abocado al rol de padre. La búsqueda interior es una constante. Necesito estar ahí metido adentro mío.

Pese a la repecursión y a la madurez musical demostrada, pareciera como que Kameleba aún no llegó a su techo máximo. ¿Qué pensás que falta para ingresar en esa instancia?
Nos faltaría quizás comunicación. Eso me lo enseñó una novia que tuve cuando era joven y era comunicadora. Ella me decía: “La clave de todo pasa por la comunicación”. Nos hace falta más comunicación.. En la medida en la que nos comuniquemos más, podemos dar más. Resulta que con tanta presión de giras como que ya no tenés tantas ganas de verte todo el tiempo. Ese es el único cuello de botella. Con más comunicación podemos hacer más música, sino te transformás en esas bandas que hacen todo por mail y yo ya he hecho discos con artistas invitados por mail. Lo que quiero es relación humana. Quiero ir y tocar la música. Y si me tengo que putear, me puteo, pero por algún objetivo. No es para estar acá, vivir solamente de la música y que todo vaya en piloto automático. Yo creo que hay que charlar más y estamos en ese plan. Y bueno, lo que no se pueda concretar con este grupo trataremos de sacarnos las ganas por otra vía. Creo que a lo mejor lo que nos haría falta es un descanso, para no olvidarnos que esto es un privilegio. Me parece que pasa todo por la comunicación,

Siempre que charlamos con algún artista reggae convenimos en que son muy buenos tiempos para este movimiento. ¿Cuáles creés que son los factores por los que se ha dado esto?
Primero y principal, el reggae es la pista de sonido de la experiencia de la gente. Como decían en Jamaica: “el reggae es el radioparlante de lo que pasa en el gueto”. Entonces después, eso fue el mundo y el mundo usó esa pista de sonido para la película de la vida. Los ingleses se empezaron a meter muy de cerca con eso y después el reggae se transformó en la banda de sonido de algunas de esas zonas urbanas del mundo.
Ahora podemos decir cosas que sentimos en castellano a través de la lírica reggae. Es un género además muy amable en cuanto a la manera de convivir entre la gente, la manera de sonar, etcétera. El país tiene una escuela muy rica de reggae. Tiene mucho que ver no sólo en el sonido sino con lo que dice.

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