Registrarme
Shows | Mar, 20 de Dic de 2016

Joe Satriani en Rosario: De otra galaxia

 

Se apagaron las luces y en la macro pantalla de fondo comenzaron a proyectarse imágenes que caracterizan a la gira. Los músicos se acomodaron en sus lugares y cuando la primera nota alcanzó el aire, el público se puso de pie y ovacionó la entrada de Joe Satriani al escenario.

El monstruo de las seis cuerdas apareció sobre las tablas, con una de sus tantas hermosas Ibanez, abriendo el set con “Shockwave supernova”, de su último disco homónimo y desplegando una potencia arrolladora que no bajaría de intensidad en ningún tramo de todo el recital.

Remera negra, pantalón negro, zapatillas surferas y los clásicos lentes negros. Un atuendo tan simple como característico de sus presentaciones en vivo tratando de concentrar la atención de los presentes sólo en lo que emite desde su guitarra, como para no perder de vista los dedos de sus manos, aunque parecieran casi imposibles de seguir con la vista mientras se mueven por los trastes.

Dotado de una técnica única, Satriani brinda una clase magistral siempre que toca. Puede pasar de una melodía pegadiza con riff efectivos, como cuando suena “Friends”, “Flying in a Blue Dream”, “Ice 9” y la archiconocida “Summer song”; a el más duro hard rock instrumental, como “Crystal Planet” y “Cataclysmic”, ilustrados con imágenes de los videos oficiales o en sintonía con la melodía interplanetaria que sonaba en el momento.

Con Bryan Beller en bajo, Marco Minnemann en batería y con Mike Keneally en teclados, y sumando una especie de segunda guitarra ultra cómplice, Satch se mostró muy contento, impactado ante la belleza del teatro pero, sobre todo, por la calidez del público que colmó El Círculo y celebró con energía cada tema como si fuera el último, acompañando debidamente un show de semejante magnitud.

Hubo tiempo para baladas, “Butterfly and Zebra” y la infaltable “Always With Me, Always With You”; también hubo lugar para que Keneally jugara con sus teclados y para que Minnemann se encargara de un tremendo solo de batería.

Los calificativos parecen escasos cuando se quiere describir lo que produce este músico desde un escenario. Porque se podría clasificar su música dentro de un género, pero sería injusto porque Satriani puede jugar con las cuerdas a través de un dominio del instrumento que pocas personas en este planeta poseen, y pasearse, tal como lo hizo, por las influencias de toda su vida.

Sobre el final llegaría “Satch Boogie” y la magia de uno de los clásicos de su discografía para, luego de un pedido intensivo, despedirse definitivamente con la rockera “Big Bad Moon”, el único donde Joe se anima a cantar y hasta tocar armónica, y con la obligada “Surfing With the Alien”, la marca distintiva de todos sus finales.

 

 

El recital de Joe Satriani de este último 17 de diciembre quedará tatuado en la memoria de quienes estuvieron presentes en El Círculo en la noche del sábado. Es que es de esos shows históricos que se viven en Rosario. Porque si bien Satriani había visitado nuestro país en numerosas oportunidades, antes había que arrimarse hasta donde atiende Dios para verlo y hoy estuvo al alcance de nuestras manos. Palpable, hecho realidad.

En noviembre, apenas poco más de cuarenta días atrás, en la previa del recital de los Guns en la cancha de Central se anunciaba que este gigante de la música, un guitarrista de fama mundial reconocido por numerosas cualidades, estaría por aquí. Parecía increíble y hoy se concretó. Acá nomás, a la vuelta de tu casa.

El Círculo se vistió de gala nuevamente y recibió un show de calidad superlativa, donde el virtuosismo y la técnica de Satriani dejaron de ser una simple imagen para convertirse en algo único, inigualable e irrepetible ya que, ojalá, Satch puede volver a estas tierras, pero el set debut en nuestra ciudad será inolvidable para todos. Porque, como bien anticipó Bonzo Morelli durante la previa, Joe Satriani brindó un show de otra galaxia.

Por Pablo Alfonso


  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo