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Shows | Jue, 3 de Nov de 2016

Histórica visita de Guns N' Roses a Rosario

 

 

Arderá en la memoria.

Será difícil olvidar lo que pasó en el estadio de Central. Fue un reencuentro entre la gente y los músicos en conjunto. Los clásicos de una banda como Guns N´ Roses sonaron como en sus mejores momentos. La banda demostró estar a la altura de su historia, demostraron por qué son leyendas y desmitificaron todos los prejuicios que existían sobre ellos. Axl Rose, Slash y Duff McKagan tomaron las riendas del tren e hicieron emocionar a las 28 mil almas rosarinas presentes haciendo gala del nombre GnR.

Veintitres años pasaron de su último paso por Argentina. Su regreso era más que deseado ya que la dupla Rose – Slash hizo las paces y decidieron volver a su primer amor. Cual Áve Fénix le pusieron alas a aquella banda de pibes que se juntaron y grabaron de un tiro “Appetite For Destruction” cambiándoles la vida a muchos jóvenes del mundo. A partir de ahí toda una carrera musical que los ubicaría entre los grandes del rock and roll mundial.  Pero vayamos por parte.

La previa. Como suele suceder cada que vez que viene un artista internacional, en las horas previas se habla y especula mucho al respecto. La ansiedad de los que ya tenían su entrada y la desazón dubitativa de los que no asistirían pero presentían que se perdían algo grande. Todos tuvieron razón: fue un show histórico, único e irrepetible. Parte de la historia grande de la música se coronó en Rosario. 

Y en esta historia tuvieron su lugar Massacre y Cielo Razzo que hicieron de las suyas con toda la potencia. Se destacó el papel de Cielo que a puro volumen tocó lo mejor de su repertorio e invitó algunos músicos locales para que también formaran parte de esta historia. La previa culminaba y estaba por arrancar el acontecimiento.

En esta vida.  El reloj marcó las 9 y acto seguido se apagaron las luces del estadio para que la música de los Looney Toones anunciara el comienzo.  “It's so Easy”, “Mr. Brownstone” y “Chinese Democracy” fueron las elegidas para romper el hielo y reencontrarse con el público.  Arrancaron puntuales, algo que pocos imaginaban.

Y allí estaban, la historia viva en el escenario. Ver a Slash-Duff-Axl corriendo para todos lados como si tuvieran 20, con sus looks habituales comenzaron a revolver el imaginario colectivo de todos recordando sus años de adrenalina ilimitada. Pero sólo era eso, una apariencia porque hoy solo se dedican a tocar sus instrumentos y a impresionar desde lo musical.

Cuarto tema y Slash y su Les Paul dorada pusieron los pelos de punta de todos para impresionar musicalmente con “Welcome to the Jungle”. Hasta acá la banda arrasaba. Axl aún no era claro y su voz subía y bajaba en claridad. La segunda viola, Richard Fortus, aportaba lo suyo junto a los coros de otra pieza clave: la tecladista Melissa Reese ayudando en las voces en toda la noche. 

 

 

Frank Ferrer desde la batería arrancó “Double talkin' Jive” para que el bajo de Duff hiciera temblar el pecho de los presentes. Un dato: fue clave su aporte desde los graves para ayudar a Axl a sostenerse en los agudos (algo que con el transcurrir del show se corregiría). Continuó “Better” para conectar y presentar a otro histórico como Dizzy Reed en el piano y tocar la bellísima “Estranged”. Acá sí: Axl llegó bien a las notas y cayó la ficha de que eran ellos en su pureza. La rabia de cada canción encontraba a sus intérpretes.

El primer cover trajo a “Live and Let die” y otro clásicos como “Rocket Queen” y “You Could Be Mine”. Un pequeño viaje adolescente de muchos que deliraron con esa guitarra Wah-Wah de Slash y el bajo bien grave que sólo Duff sabe interpretar.

Parado frente al micrófono cual alumno de primaria, firme con vista al frente, pero con una remera de Motörhead y decenas de tatuajes, el bajista cantó la intro memorable de “You Can't Put Your Arms Around a Memory” para conectar al punk rabioso de “New Rose”. Otro lujo que se dieron los presentes: ver a un personaje entrañable como Duff McKagan.

“This I Love”, coronó al cantante que puso letra a una bella melodía de piano para que Slash haga de la suyas despejando dudas de que este concierto era comandado desde sus seis cuerdas. Pese a no ser de su autoría (el tema está en "Chinese Democracy") se lució fiel a su estilo y se coronó en genio y figura de la noche aún faltando medio concierto.

“Civil War”, “Used To Love Her” y una jam con la canción del padrino. A partir de ahí predominarían las Jam donde los instrumentistas se lucían y disfrutaban de su noche. Después de todo es lo que más disfruta un músico: tocar dejando fluir todo lo que acontezca en la noche. “Sweet Child O´Mine”, para delirio de la gente y de nuevo las improvisaciones pero con agregados. Jugaron y reintepretaron temas como “Whish You Were Here” (las voces eran los punteos de las violas) y una joya del rock mundial: la parte instrumental del “Layla” (el propio Clapton ya casi no ejecuta esa parte). Otro lujo que nos regalaron para disfrutar semejantes melodías con Axl en el piano.

Se veía venir “November Rain” y de nuevo: el cantante acomodó su garganta versión siglo XXI y brilló en su ejecución. En su año, la versión de ”Knockin' On Heaven's Door” de Dylan, donde Slash lució su guitarra de doble mango y nuevamente ajugar a tocar con el público. La veloz “Nightrain” aceleró el ritmo para culminar en el primer bis. Se acercaba el final.

Un giño a “Angie” de los Stones para relajar con “Patiencie” donde Axl Rose tropezó con una "tos" (dónde habitualmente dice 'bullshit' dándo a entender que es mentira lo que dice ese verso) y se perdonó regalando una sonrisa cómplice.  Y otra postal fue verlo sentado al lado de Slash mientras soleaba. Otro regalo para la memoria colectiva, verlos juntos y felices. “The seeker”, sacado de la galera de los recuerdos, rememorando a los Who (incluso la segunda viola revoleaba su brazo derecho al mejor estilo Townshend) los coronó en lo más alto para conectar con “Paradise City” y terminar a puras luces, fuegos y papelitos al aire con un final exquisito, pocas veces visto. La rabia de una banda como Guns N' Roses culminó en lo más alto luego de dos horas y media de show. 

Pasó de todo. La voz fue creciendo con el show. La banda lo esperó y se lució todo el tiempo. Pero cuando se encontraron los seis músicos, sincronizaron y estallaron. Su energía se contagió; mientras corrían por todos lados disparando notas nos floreaban con el recuerdo del pasado y el lujo del presente, ese aquí y ahora irrepetible. La imagen que dan, el look, es sólo eso, algo que entra por los ojos pero que se transforma cuando transmiten sonidos. Slash, figura desde el primer minuto. Su presencia y estilo dieron vuelta el estadio: su sonido quedará sonando en cada cabeza. El nuevo Axl se la banca. Le costó pero también brilló. La banda, dominó esa rabia musical furiosa y la transformó en un hito. Fue un lujo, un espectáculo único e irrepetible que quedará ardiendo en la memoria de todos los presentes.

 

 

Lista de temas:
 
It's So Easy
Mr. Brownstone
Chinese Democracy
Welcome to the Jungle
Double Talkin' Jive
Better
Estranged
Live and Let Die
Rocket Queen
You Could Be Mine
You Can't Put Your Arms Around A Memory/Raw Power
This I Love
Civil War
Used To Love Her
Sweet Child O' Mine
Jam ("Wish You Were Here/Layla”)
November Rain
Knockin' on Heaven's Door
Nightrain

Bises:
Patience
The Seeker
Paradise City 

 

 

 

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 26 años
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