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Shows | Lun, 26 de Ago de 2013

Generator Festival Hermano mío, amigos míos

Sábado 24 de agosto - Willie Dixon


El sábado 24 en cinco ciudades de la Argentina, se llevó a cabo, simultáneamente,  el Generator Festival, con el objetivo de generar un nuevo espacio y reunir a la vieja y nueva escuela del movimiento punk rock. En Rosario la propuesta era la presentación en el Willie Dixon de Jauría, Mal Pasar, Zona 84 y Mensaka.

Como siempre ocurre en estos eventos, el sitio se llenó de remeras de las bandas más representativas de la movida, Sex Pistols, Misfits, Ramones (en este caso no era una fachada o elemento de moda) y de las bandas que tocaban esa noche. De manera puntual, a las 22 hs., los chicos de Mensaka iniciaron la noche con canciones de su disco Masacre en la universidad que ellos mismos definen como “rápidas y concisas melodías ramoneras, coloridas armonías vocales, canciones con tintes de surf rock e inclinaciones al power pop”.

Más tarde, celebrando sus 20 años, Zona 84 hizo moverse y cabecear a muchos. Los fieles se acomodaron más cerca del escenario, los demás permanecían más atrás y más tranquilos pero para nada ajenos a la música. Con el pasar de las horas, el lugar se fue llenando cada vez más, para cuando fue el turno de Mal Pasar ya estaba casi repleto. Las mensajes potentes de cada tema hicieron al público más expresivo; hicieron pogos más duros, con patadas, empujones, puños en alto y cantaron aún con más fuerza, “Si por los muertos canto, si es por toda esa pasión que hicieron que cantemos y seamos lo que hoy somos” particularmente, hicieron suyo el sentimiento de esa canción. Sobre el último tramo los músicos desplegaron una bandera con el nombre de la banda, gesto que fue acompañado de fuertes aplausos y silbidos.

El festival ya era una gran fiesta. Para las 2, el broche de oro estaba a cargo de Jauría, quienes hicieron un gran repertorio de temas de sus dos discos Jauría y Libre o muerto, además de algunos clásicos de Attaque 77. Abrieron el show con “Adiós a dios” y “Áspero”. Ciro mandó un saludo especial y espiritual para los demás músicos que participaban de tal evento y que en ese momento estaban haciendo lo mismo, además agradeció que se haya podido llevar a cabo. Continuaron con “Religionaré” (de Romanticistas Shaolins), “Matar dragones” y “No pertenecemos” la primer canción en la noche de su segundo disco. La atmósfera ya era apasionante, el cantante volvió a dirigirse al público y dedicó la canción que seguía, “Tosco”, al personaje que tenía en su remera, el dirigente gremial Agustín Tosco. Prosiguieron con “El abuelo” e “Indios Kilme”.

Dentro del Dixon no había rastros del frío que existía afuera, allí cada persona estaba encendida. “Vamos con una canción vieja” soltó Pertusi y aceleró corazones al ritmo de “Hecho fuego”, para luego continuar con la excitación y hacer “Morgue corazón”. Seguidamente hicieron “Amigo mío”, tema emotivo dedicado, entonces, a los damnificados de la tragedia ocurrida hace poco.

Para ir cerrando con el show, vuelven las canciones más pogueras y enérgicas, esas que sacan sonrisas, dan escalofríos y alegrías, realizan “El tren”, “Dragon ball Z”, “La jauría” (Rock para todos, según el frontman), “Perfección” (de Legiao Urbana) y “El puente más allá de lo vivido”. Así se despiden del festival o esa era la idea. Los músicos dejaron sus instrumentos, se ubicaron adelante del escenario, mientras las luces blancas los alumbraban, se arrodillaron e hicieron unas reverencias a su público. Simularon irse y luego regresaron porque la gente quería más.

Entonces la jauría vuelve nuevamente a su lugar y cada uno a sus instrumentos. “Dedicado a los que laburaron esta noche acá, a los que tocaron. ¿Piden una canción más?” dijo Ciro, e imitando el español de Galicia agrega: “Pues entonces tocamos”. Obviamente, todos estallan y  largan miles de nombres, hasta que un pequeño grupo comienza a cantar al unísono “Podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos no nos van a detener”, todas las voces se unen y así se eligió el último tema. Se invita a los músicos de las bandas que antes habían tocado para hacer juntos “Donde las águilas se atreven”.

Muchos comentaron después que esa noche los hermanos se habían unido, no solo en el escenario sino también a lo largo de todo el país. Una vez que el escenario ya estaba vacío, muchos se acercaron a los puestos de ventas de CDs, remeras, revistas y pins para llevarse algo más que el recuerdo de una magnífica velada y unas cuantas melodías.

 

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