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Noticias | Mie, 17 de May de 2017

`Hacer canciones es una excusa para escribir´

El motor que mueve y sostiene a las canciones de Abril Sosa es la poesía. Abril le pone música a sus intentos literarios, y tiene inquietudes y búsquedas que van más allá de lo estrictamente musical. Después de homenajear a uno de los más grandes escritores argentinos con el nombre de su anterior banda, Cuentos Borgeanos, en este 2017 Miguel Sosa -tal cual su documento- está relanzando su carrera solista, que ya había comenzado en 2012, cuando publicó su primer disco, "El piloto ciego". Su segundo trabajo, "Canciones para que me crea", el primero de tres que publicará con Sony Music, está siendo publicado en tres etapas.

Cuando tenía apenas 21 años, Abril Sosa tomó una decisión que quizás sorprendió, pero que dijo mucho sobre su personalidad y su forma de ser. Si a esa temprana edad decidió dejar Catupecu Machu, la banda de la que era fanático antes de entrar a tocar la batería, y que estaba en un momento de explosión y éxito comercial -de la mano del éxito de "Cuentos decapitados" y su desembarco triunfal en Obras Sanitarias, el por entonces templo del rock- es porque tuvo, o tiene, las convicciones bien firmes, hace lo que siente y no se rige por lo comercial. Después formó Cuentos Borgeanos, banda de la que estuvo al frente por casi una década ininterrumpida, y que además reflotó hace tres años.

De "Canciones para que me crea", el segundo disco, ya vio la luz la primera parte. Además tocó en las nominaciones a los Premios Gardel, en el Centro Cultural Kirchner, y en el horizonte asoma la presentación oficial del disco, en La Trastienda Samsung el viernes primero de septiembre. La charla con RosarioRock.com fue principalmente sobre este trabajo, pero también hubo tiempo para revisar el pasado. La conversación se inició con la explicación del concepto detrás del título del disco. "Es la historia que va detrás de mi manera de escribir las canciones, de un costado muy personal, muy introspectivo. Nunca voy a hablar de cosas que no sean sucesos o sentimientos que hablen de mí. Siento que en la comunicación entre las personas, y entre los amantes, es un poco donde nace el título del disco, siempre hay problemas de comunicación, y creo que las canciones son como ese puente, creo que puedo comunicarme con los demás. Por eso el título."

Sobre la idea de presentar las diez canciones en tres etapas, Primer, Segundo y Tercer Intento, que se completarán en los próximos meses, Abril explicó su intención de "aggiornarme a dos cosas: primero, cómo se escucha la música hoy, y yo me incluyo. Uno dejó un poco de lado los discos enteros para sumarse al popurrí de canciones, a las listas de reproducciones. Con el acceso a lo digital, que uno tiene a casi toda la música de la historia, uno termina escuchando dos canciones, y después te acordás de otro disco y lo cambiás. Entonces fue una idea de proponer el disco cómo se escucha música ahora. Por otro lado, fue también interesante hacer como un juego de seducción, mostrar una parte, no desnudarse completamente, sino ir haciéndolo de a poco, en etapas."

Abril sigue defendiendo el trabajo, agregando que "fueron diez canciones elegidas de treinta y pico de demos. Cuando escuches el disco entero, te vas a dar cuenta de que hay un concepto detrás, de que las canciones dialogan entre sí de una manera coherente. A finales de mayo o principios de junio vamos a salir con el Segundo Intento, y para julio ya va a salir el disco entero, con las cuatro canciones restantes. Tenemos la idea de editarlo en vinilo, y hacer alguna tirada de cds, es algo que está impulsando Sony, la compañía. Esta cosa romántica del vinilo me pareció que está buena, y que también es acorde al disco."

De las tres canciones del Primer Intento, "Es hora" es una canción optimista, que empuja a hacer las cosas que uno ama. "Es hora de crear, dejar todo por un sueño", reza la letra. "Siempre siento que detrás de las cosas que escribo hay un sentido de visión optimista y de empuje, si bien me considero una persona que muchas veces soy no pesimista pero sí negativa, que tengo una visión de la vida y del mundo que puede ser atroz. Estamos en un momento increíble de la humanidad, y la vida es una cosa increíble, pero también tiene un costado bastante atroz. La canción está inspirada en una película que me gusta mucho, Nostalgia, de Tarkovski, un cineasta ruso. En un momento hay un discurso de un tipo que está ahí en una plaza de Italia, que dice algo muy interesante: "hay que construir las pirámides", haciendo referencia a las pirámides egipcias como algo magnánimo, casi imposible. Dice "no importa si después no las creamos, hay que entender el deseo de hacer las cosas, de construir los sueños". Para mí también es como la forma que viví siempre la música, y también viví la vida."

Abril entiende que a partir de este tema nacieron los demás, que fue un disparador de las otras nueve canciones. El Primer Intento lo completan "Cicatrices" y "Tal vez". "Uno siempre hace un disco con un deseo, con un sueño, con esas metas imposibles que dice la canción. Fue un disparador de todo el disco, y creo que en este EP se notan. Siempre digo que soy un pre-nemo, soy nemo antes de que existan, vengo de los ´90, de escuchar Smashing Pumpkings."

En lo musical, Abril grabó todos los instrumentos, algo que él justifica no desde su egoísmo, sino desde un proceso que se dio naturalmente. "En este largo camino de la música que hice desde muy chico, empecé a estudiar guitarra, toqué la bata muchos años, estudié piano, canto, después uno siempre agarra el bajo... Entonces sentí que con la familiaridad con la que había construido las canciones, estaba tan familiarizado con ellas y con cada uno de sus instrumentos, que me parecía que era lo mejor. En lugar de invitar a músicos a que graben, mejor hacerlo yo que ya tenía claro el concepto de hacia donde quería ir." Luego agregó que "una cosa es cuando vas a una sala con una banda, y trabajás sobre la idea de una canción, y otra es cuando componés solo, en el estudio, y empezás a grabar todo. Tocás una batería electrónica, una guitarra arriba, después un bajo. También tiene como algo medio minimalista, las líneas de guitarra son simples, los bajos son muy derechos, las baterías también, y hay cosas electrónicas, simulando los beats electrónicos. Además, me pareció algo divertido, jugar a hacerme el Lenny Kravitz (risas)."

¿Cómo es ponerle tu nombre a un proyecto? ¿Qué diferencia tiene con ser parte de una banda, aunque seas el líder que toma las decisiones?
Siempre lo comparé con el tenis, un deporte que a mí me gusta mucho. Más allá de que, por ejemplo, en el fútbol las individualidades sean importantes, uno necesita de un equipo para lograr la meta. En cambio en el tenis depende un poco de vos mismo, de tus emociones, de tu estado psicológico. Creo que es lo que pasa cuando estás solista, hay como una incidencia psicológica y emocional mucho más grande, más grave, más clara que cuando estás en una banda. Ahí todo se disuade, se mezcla, a veces tenés un mal show, pero tu banda te salva las papas del fuego, o viceversa. Cuando uno está solo, frente a las canciones hay como una cierta presión, si la palabra se puede usar, que a mí me interesa. Tenés que estar con todas tus capacidades para llevar eso a cabo.

Cuentos Borgeanos se disolvió en 2010, con cuatro discos editados, volvieron a tocar en 2014, y ese mismo año editaron "Postales". Pero la idea de reformar la banda en algún momento, y que los dos proyectos sean paralelos, a Abril no le convence demasiado. "No es algo en lo que estuve pensando, siento que es difícil que convivan en paralelo, ya que soy una persona demasiado en foco con lo que hago actualmente, pongo toda esa energía ahí, y me resultaría difícil disolverla. Obviamente que, a diferencia de la otra vez, cuando habíamos decidido separarnos, ahora decidimos un break, un corte. Yo firmé con la compañía por tres discos solistas, así que por un largo tiempo ese proyecto va a quedar en mí. Podrían aparecer algunos shows... Cuentos fue una banda que a partir del regreso tuvo cambios de integrantes. Cuando volvimos, Agustín, el bajista original, no quiso volver, el proyecto quedó medio dividido, entonces no es algo que me entusiasme del todo."

De hecho Agustín Rocino terminó en tu lugar original como baterista de Catupecu, y Javier Herrlein, quién te reemplazo en su momento, ahora toca con vos la batería...
Es una especie de puterío de músicos (risas), somos como una familia. Igualmente miro el Catupecu de hoy y no lo relaciono con la etapa donde yo toqué porque no tiene nada que ver, ni musicalmente ni en su formación.

¿Cómo recordás aquella salida de Catupecu, siendo tan joven, y en el momento de explosión y mayor éxito del grupo?
Es un poco esa frase que uno ve que del otro lado del jardín el césped es más verde que en el nuestro. La gente piensa que cuando te va bien en la banda, está todo bien. Nosotros teníamos una relación, al ser muy hermanos... con Fer y Gabriel más que amigos éramos casi familia, y lo seguimos siendo. Fue una relación muy aguerrida, donde llegó todo a su límite y lo mejor era cortar. Sin embargo tengo los mejores sentimientos porque es un poco la raíz de mi carrera musical, donde aprendí un montón de cosas, donde empecé a viajar y a sentir que la música era mi camino. Los llevo siempre conmigo, los discos que grabé y el proyecto, más allá de que el mismo haya cambiado mucho.

¿Qué relación tenés hoy con Fernando? ¿Cómo estás al tanto de lo de Gaby?
Con Fer nos seguimos viendo, tenemos como una amistad muy errática porque somos muy parecidos y eso genera mucho choque a veces, pero nos queremos, te diría que de manera incondicional. Lo de Gabriel me afectó mucho, de hecho "Felicidades" es un disco que prácticamente se lo escribí a él, y al suceso de su lamentable accidente. Me cuesta pensar que el camino de la vida lo corrió a Gaby de una cosa que lo apasionaba como la música. Trato de ir a verlo, pero es también enfrentarme a esos miedos, y voy poco la verdad.

Después de haberle puesto Cuentos Borgeanos al nombre de tu banda, ¿Qué relación forjaste con María Kodama y el mundo Borges?
Comencé una amistad, es algo hermoso en mi vida, porque fue lo más cerca de Borges que estuve. No solo que quedamos en esa hermosa amistad, sino que también ella aprobó el nombre de la banda. Le gustaba que un grupo de música lleve su nombre homenajeándolo. A partir de ahí tocamos muchas veces en diferentes eventos de la Fundación Borges, que nos invitaban a participar. Si bien ahora hace mucho tiempo que no me la cruzo, siempre me entero de que en alguna entrevista ella nos nombra, que está muy a gusto. Fue un placer haber podido conocerla, y conocer la otra parte de Borges.

Escribís poesía por fuera de la música, ¿Cómo diferencias cuando algo puede llegar a ser una canción o transformarse en un poema? ¿Tenés pensado publicar algo?
Escribo todo el tiempo. Siento que hacer canciones en un poco una excusa para escribir. Es muy difícil porque muchas veces tomo algunos versos de algunas poesías como parte de una canción, los voy robando. La poesía para mí es una cosa íntima, escribo para mí mismo, nunca publiqué nada, ni tampoco tengo la intención de hacerlo. Son como cuadernos que hay por todos lados, discos en la computadora que se van acumulando con cosas, y que después uso obviamente para las letras.

Como músico, pero también como escritor y admirador de Borges, ¿Qué te pareció que le hayan dado el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan?
Por un lado me encantó, creo que Dylan es merecedor de cualquier premio existente relacionado con la palabra, con la poesía, con la capacidad de decir cosas, con el uso del lenguaje. Pero también debo reconocer que como borgeano dije "puta madre, no se lo dieron a Borges, uno de los mejores escritores del siglo 20, y se lo dan a un músico". Sentí esa bronca, tengo esa dualidad de sentimientos. Creo que Dylan lo merece, pero también Borges lo merecía. Se lo tendrían que haber dado a Dylan, pero primero a Borges.

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 38 años
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