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Entrevistas | Jue, 18 de Jul de 2013

Tomy Sainz Gracia rítmica

Los estadounidenses tendrán a Tony Royster Jr. (28 años, estrella de la batería, músico de Joss Stone y Jay Z); los brasileros a Eloy Casagrande (28 años, músico de Sepultura) pero los argentinos tenemos a tres grandes referentes del instrumento que tienen menos de 30 y que realmente destacan: Pablo González (IKV), Gabriel Pedernera (Eruca Sativa) y Tomy Sainz (ex Javier Malosetti, actual Huevo).

Estos jóvenes instrumentistas llegaron el miércoles 24 de julio al Café de la Flor donde dictaron una clínica de batería auspiciada por la firma Solidrums. En la antesala del evento, Tomy Sainz habló con RosarioRock.com sobre la importancia de pensar en la música más que en la batería en sí. Además nos contó todo sobre sus inicios, sus actuales proyectos y los temas que se desarrollarán en la masterclass. Con ustedes Tomy Sainz, un fuera de serie.

¿Cómo se dio tu acercamiento inicial a la batería?
Fue algo que se dio sin darme cuenta. Mi viejo es músico así que desde muy chico estuve viendo cómo daba clases en mi casa o iba a verlo a los shows. Aparte siempre pasa que los chiquitos se copan más con la batería que con otro instrumento, por el movimiento o por el hecho de lo que es percutir algo. Por suerte no estudié hasta que era grande. En realidad tengo algunas fotos mías tocando la batería a los 2 años pero nunca sentí una presión por parte de mi viejo. Es difícil también porque a veces podés quemarle la cabeza a los chicos. Por otra parte también tenía amigos de mi edad que tocaban. En la primaria en vez de venir a casa a almorzar y después ponernos a jugar a los muñecos, tocábamos la batería. Todo el proceso de aprendizaje fue muy lindo.

¿Quiénes son tus referentes? Me imagino que te deben gustar bateristas de diferentes estilos.
Muchos, pero te voy a nombrar dos: Pablo González y Gabriel Pedernera. Fuera de joda. Siento una admiración total por ellos y por suerte somos muy amigos así que está buenísimo lo que se está dando ahora.

La del miércoles va ser una clínica distendida entonces...
Sí. Con Gabriel Pedernera ya fuimos dos veces a Rosario por ejemplo. Es lo mismo que juntarnos a comer. Vamos a charlar de lo que más nos gusta: la batería. Aparte lo vamos a encarar simultáneamente, no como una clínica convencional en la cual cada uno tiene un set y un tiempo determinado.

¿Sobre qué aspectos va a tratar la charla?
En general lo que hacemos es tratar de mostrar la importancia de juntarse con otros bateristas a tocar. Es algo que no se da mucho. En general cuando uno va a una sala de ensayo o a la casa de un amigo puede que haya dos guitarras pero jamás dos baterías. Cuando te juntás con otro batero se dan cosas increíbles, crecés un montón como músico. Está buenísimo.

La batería es un instrumento que requiere humildad y solidaridad con el otro. Hay que dejar los egos de lado para que los otros músicos se sientan bien con nuestra aportación rítmica.
Sí, es verdad. Más que una clase o clínica la onda es juntarse, charlar y pasarnos cosas entre nosotros y que los demás puedan ver ese intercambio de información.

Recuerdo que también hiciste un dueto de baterías con Gabriel Pedernera en el DVD de Solidrums.
Sí, eso se dio la primera que nos juntamos a tocar, hace como 3 años. Se dio una conexión muy grosa con él. También hay una cuestión generacional porque tanto con Gabriel como con Pablo somos más o menos de la misma edad. Si bien hacemos estilos diferentes conectamos en el hecho de que crecimos escuchando las mismas cosas.

¿Qué tienen de especial las baterías Solidrums? ¿Qué modelo utilizás?
Los últimos cuatro años que estuve con Malosetti usé la Solidrums Alma que es una batería increíble desarrollada por Jorge Araujo, ex baterista de Divididos y profesor mío durante muchos años. Me encantan esas baterías porque además de que están hechas en Argentina tienen una excelente calidad y así se rompe el mito de que todo lo de afuera es mejor. Estas baterías están a la altura de las circunstancias, suenan bárbaras y tienen unas terminaciones re buenas. Se adaptan bien a diferentes situaciones y contextos musicales y se la re bancan.

¿Cuáles son tus proyectos actualmente?
Estuve casi 5 años con Javier Malosetti y ahora estoy con dos proyectos propios. Uno es una banda de rock que se llama Huevo, con la cual tenemos un disco de próxima edición y estamos tocando por el país. Después tengo otro que se llama Román, que es una banda instrumental quizás un poco más parecida a lo que hacía con Malosetti. También sigo haciendo clínicas de batería y doy clases en Vicente López. Ah, y además estoy tocando junto a Hernán Segret, que era el guitarrista y bajista de Electrohope. Estoy yendo a distintos sitios musicalmente hablando.

¿Adónde te gustaría llegar con la batería y con la música? ¿Te imaginás tocando en un Modern Drummer Festival? (N de R: uno de los festivales de percusión más importantes del mundo)
La verdad es que estoy bastante alejado del baterista en sí. Me gusta mucho más pensar en música. De hecho lo que hago es tocar todo el día la guitarra, no tengo batería en mi casa por ejemplo. Eso pasa quizá porque le metí un montón de tiempo al instrumento y tal vez esto es un descanso. La verdad es que me gusta alejarme del concepto de baterista virtuoso y pensar más en la música. Me encantaría hacer lo que estoy haciendo: vivir de la música y seguir así.

¿Qué consejos le darías aquellos bateristas y músicos que quieren dedicarse a esta disciplina profesionalmente?
Siempre hay que pasarla bien y disfrutar. Todo el tiempo que uno pase estudiando después da sus frutos. Hay que tomárselo en serio y dedicarle tiempo. Después tocar es más fácil.

Tomy Sainz, en estudios:


Tomy Sainz y Gabriel Pedernera, juntos:

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