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Shows | Sab, 14 de Abr de 2007

Golem Cuando el barro cobra vida. Presentación del segundo trabajo discográfico de uno de los mejores grupos de la ciuda


 

"Vuelve a despertarse calladamente en mí la leyenda del Golem espectral, de ese hombre artificial que hace tiempo construyera de materia, aquí en el ghetto, un rabino conocedor del Cabala, quien lo convirtió en un ser autómata y sin pensamiento, al situar tras sus dientes una mágica palabra numérica (…) Aquel Golem se convertía en una estatua de barro en el mismo segundo en que se quitaba de su boca la sílaba misteriosa de la vida".*
Cuatro meses atrás, Golem, la banda compuesta por Juan Manuel Peretta (voz y guitarra), Leandro Llull (bajo) y Federico Toscano (batería), lanzó su último trabajo La balada del niño ritual, un disco que cuenta con diez temas y que muestra el poder de composición lírica y musical de un grupo que se exige y crece.
El sábado 14 de abril, la planta alta de una conocida librería de la peatonal Córdoba recibió a la banda que presentaba en sociedad a su niño ritual. El concierto lo abrieron Nacho y sus canciones mágicas, algunas que interpretó solo y otras con una pequeña ayuda de sus amigos.
Luego de cinco canciones para volar, a cargo del señor Nacho, la entrada de Golem, vestidos cuidadosamente para la ocasión (camisa y corbata, además de la hermosa pollera escocesa -al estilo Flea- que vestía el bajista), dio comienzo al show.
"Capricho perfecto" abrió el recital, ambientado con un set de retratos conceptuales manejadas por el baterista, que iban acompañando a los temas; entre ellas desfilaron imágenes de obras de Andy Warhol, una foto de Muhammad Alí (Cassius Clay) y el arte de tapa del disco, el niño ritual. Una bienvenida, al final de "La voz de la sangre", por parte del cantante informó lo que iba a suceder durante aquella velada: temas nuevos y algunos covers.
"Song 2" de Blur fue el primero de la noche, que fue opacado por los temas de la banda que le siguieron: "Soneto infernal" y "La música de la calle". Unas cuantas quejas al sonidista acerca del retorno y una pequeña pausa para afinar la guitarra antecedieron a la triste y desgarradora versión de "Boys don’t cry", de The Cure.
Un nuevo bloque empezó con el cambio de guitarra eléctrica a acústica y con la subida al escenario del tecladista invitado: Ariel Mignorelli. Se asomó "Taciturna", una de las canciones más hermosas del disco, "Crudo", otro cover sublime: "Street spirit" de Radiohead y "Camino negro".
Se pudo notar una dedicación y prolijidad destacable, ya sea para la preparación del recital como para las versiones de los temas, además de una energía constante, de la que cada una de las partes de esa criatura de barro llamada Golem se alimentaba y la compartía con los testigos de esa unión. De esa unión de tres materias que buscaron y encontraron forma al poder agregarle algo personal: pasión.
"Cassius", el tema que abre este nuevo disco, le agregó un poco más de swing a una noche de buenas canciones que encerraron la esencia del grupo. "Seven Nation Army" de The White Stripes, "La letra abisal", una versión power de "Hablando a tu corazón" de Charly García y "Julia", dieron final a la presentación del sucesor de En Extremo.
Pero nada termina, esto es sólo el comienzo. El Golem que crearon Federico, Leandro y Juan Manuel, y del que forman parte, ya no vuelve a ser una estatua de barro. Encontró el sentido de la vida en la pasión por la música, gracias a sus creadores.

*Fragmento del libro "El Gólem", de Gustav Meyrink.

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