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Shows | Mar, 16 de Oct de 2018

Festival Bandera tuvo su gran primera edición

Sábado 13 de octubre de 2018 - Óvalo del Hipódromo (Parque Independencia)

Fotos: Giulia Antonelli.

Rosario vuelve a tener un festival propio. Ante todo, esa debería ser la noticia más importante. El Festival Bandera tuvo su primer edición el sábado pasado 13 de octubre en el hipódromo de la ciudad y, más allá de las bandas de renombre nacional que formaron parte —Guasones, Babasónicos y Las Pastillas del Abuelo—, lo más destacable es la apuesta (exitosa, al menos en este comienzo) por imponer un nuevo festival en la ciudad, después de que dejara de realizarse el Quilmes Rock, que tuvo su última edición en diciembre de 2010, en este mismo lugar, y con Andrés Calamaro como número de cierre. El predio del hipódromo parece ser el ideal, por su ubicación céntrica, y porque sobran metros cuadrados para que haya no solamente distintos escenarios, sino también diversas  atracciones, al igual que en el de San Isidro, donde se lleva a cabo la versión local del Lollapalooza.

Patio cervecero, merchandising (ya sea a precios normales y outlet), juegos como metegol, ping pong y fútbol tenis, exposiciones visuales (murales y muestras fotográficas) y hasta una barbería. La idea de cualquier festival es la de imponerse, y que el concepto de entretenimiento y la experiencia de ser parte trasciendan la de ver a los artistas que puedan llegar a presentarse cada año. Esta vez el festival no tiene un nombre de auspiciante cervecero, sino todo lo contrario, uno que identifica a Rosario. El primer slogan del festival fue el de "la ciudad donde nació el rock" y, en la semana previa, Rosario fue declarada "Cuna del Rock Argentino" en el Concejo Deliberante, en una ceremonia que tuvo a Litto Nebbia como invitado y principal referente, y que además había participado de la presentación del festival para la prensa, el jueves pasado. 

En esta primera edición hubo dieciocho artistas distribuidos en tres escenarios distintos. El escenario Sur, que tuvo su programación aparte, donde se destacaron Dancing Mood, Miss Bolivia y El Plan de la Mariposa, y que cerraron los locales Cortito y Funky. Los escenarios Este y Oeste fueron los dos más importantes, y donde un artista tomaba la posta del anterior, y comenzaba en el otro escenario segundos después de que terminara el anterior, en otra práctica habitual de distintos festivales.  

Una de las bandas ascendentes que llegó desde Buenos Aires fue De La Gran Piñata, que se presentó en plena tarde en el escenario Este. La banda llegó para mostrar su cuarto disco de estudios "El principio de todo", un trabajo que demuestra su evolución, y confirma un sonido que tiene una impronta arrabalera y tanguera, con machaques y tintes del hard rock. La banda de Berazategui, que lidera Darío Pantera Giuliano en guitarra y voz se despidió, para alegría de sus seguidores, varios de ellos llegados desde otros puntos del país, con su clásico "Residuos".

Ante la cancelación de Cielo Razzo por las denuncias que recibieron en la semana previa, su lugar en el escenario Oeste lo tomó otra banda local, Coki & The Killer Burritos, que originalmente iba a presentarse en el escenario Sur. Apenas seis minutos pasadas las seis y media de la tarde, horario estipulado para el show, Coki saltó a escena con camisa blanca, saco y sombrero. Con dos guitarras en su formación al referente local se lo vio más liberado en su función de frontman. Los Killer Burritos arrancaron con "Chico dinamita amor" y "La tormenta", mostraron el último hit del grupo "Medallita" (Coki ahora en armónica) y se despidieron con "Linyera" y "Espaldas pesadas". Durante cuarenta y cinco minutos, los Killer Burritos completaron un set tan limpio y brillante como el sol que empezaba a caer. Probablemente uno de los mejores de toda la jornada.  

Cuando El Kuelgue tomó la posta, a las siete y veinte (diez minutos después de lo anunciado) la tarde se terminaba de hacer noche, mientras un globo aerostático al lado del escenario jugaba con sus luces y completaba un paisaje imponente. Vientos, percusión y melodías distendidas, como las de "Por Ahora" y "En Avenidas", que eligieron para abrir su show, generaron un clima agradable que es marca registrada de este grupo. El combo que lidera el cantante Julián Kartún lanzó recientemente "Fierrín (Lado A)" un EP de cinco temas, del cual presentó "Jimena". Kartún criticó el rol de los medios masivos ("te hicieron votar a un tipo que no sabe hablar, y ahora es Presidente"), hizo bailar a todos en la cumbia "Clonasepan", pidió "separación de Iglesia y Estado ya" en "Cristo es Marquitos Di Palma" y, sobre el final, la banda le hizo un guiño a Charly García con los vientos de "Fanky".

Casualidad o causalidad, Facundo Soto tomó la posta, y también improvisó otro homenaje a García, soltando un "estás buscando un símbolo de paz" en "Me muero", primer tema de Guasones en la noche. Los platenses habían pasado por Rosario en marzo, cuando llegaron a Sala de Las Artes, pero ahora volvieron con una presentación en modo celebratorio con sus mejores hits, primero por el hecho de tratarse de un festival, y además porque están festejando sus 25 años, de hecho venían de dar dos shows en Obras de Capital el fin de semana pasado. Así, en el amanecer del show, desfilaron "Pasan las horas, "Pobre tipo", y las canciones que más encienden al público, como "Días distintos, "Farmacia" o "Heaven or hell". El set de una hora no dio respiros, salvo cuando el cantante se quedó solo con su acústica para "Hay momentos". El final a toda orquesta fue con "Gracias" y "Dame" y Soto prometió volver en diciembre para el festejo local de los 25 años, todavía con fecha exacta y lugar a confirmar.

Otra de las bandas de mayor proyección del último tiempo, Los Espíritus llegaron con lo mejor su repertorio, pero apoyado principalmente en las canciones de "Agua ardiente", su tercer disco publicado el año pasado. La guitarra wah wah de Maxi Prietto, la acústica de Santiago Moraes y las camisas floreadas son sellos distintivos de esta banda de La Paternal. Se presentaron con "Mares", y mostraron canciones como "Mapa vacío" o "La mirada", que tienen letras que describen situaciones de la vida cotidiana. Además, en un combo que hace de la improvisación y de la densidad de sus climas bluseros una marca registrada, varias de sus canciones tuvieron versiones extendidas o zapadas. Para la recta final dejaron sus hits "Huracanes" y "Jugo", además de "La rueda que mueve al mundo".

Si bien Babasónicos había vuelto a la ciudad en formato eléctrico hace apenas cuatro meses en el Teatro Vorterix, esta presentación significó el estreno absoluto de "Discutible", el nuevo disco del grupo, que fue publicado el viernes pasado. Cinco años después de "Romantisísmico" (2013) los Baba tienen diez nuevas canciones recién salidas del horno. De hecho, se presentaron en escena con un de los estrenos: "Cretino", y otro de sus estribillos desafiantes ("este no es el festival de la canción"), le siguieron "Risa" y "La Lanza". "¿Esta es la última generación de resistencia del rock que hay? Me gusta ser parte de ella" reflexionó Dárgelos antes de "Los burócratas del amor". Durante el show presentarían dos temas más de "Discutible", el adelanto "La pregunta" y "Bestia pequeña", uno seguido de otro. En la recta final, el derrotero de hits como "Desfachatados", "Pendejo", "Carismático" enganchada con "Yegua", hasta llegar a la despedida con "El colmo". 

Las Pastillas Del Abuelo se habían presentado en este mismo lugar, en diciembre pasado. En otra presentación en modo festival, también repasaron sus clásicos. El comienzo con "Cambios de tiempo" y "Leer y escribir", canciones que muestran la sensibilidad de la poesía de Pity Fernández, dueño de una pluma singular, que también brilló en "Viejo". El cantante se ubicó geográficamente para que Rosario y La Capital se junten en "Sabina y Piazzola", el arpegio inconfundible de "Tantas escaleras", "Enano", la infaltable "Vuelta de tuerca" marcaron otra gran presentación de LPDA en la ciudad, que llegó a su final con "¿Qué hago yo esperando un puto as?. Acto seguido, La Delio Valdéz, que originalmente iba a cerrar el escenario Sur, salió a escena para, a pura cumbia, cerrar el festival, mientras algunos ya dejaban el predio.

En su primera edición, el Festival Bandera reunió a 15.000 personas, tuvo una organización acorde –con algunas cuestiones por mejorar en cuanto al servicio de gastronomía, quizás el punto más flojo y más criticado por el público-, pero que cumplió con las expectativas. Más allá de las bandas que pasaron, el principal objetivo es que el evento se imponga y sea parte del mapa festivalero nacional. Si bien en esta edición fue una sola fecha de sábado, hay motivos para pensar en que el festival podría consolidarse. El predio donde se realiza, un clima primaveral y agradable (ideal para shows al aire libre) en un fin de semana largo que puede atraer público de otras ciudades. Además, no hay otros festivales cercanos en el calendario. Ojalá pronto estemos hablando de un festival que, con el correr de los años, se hizo costumbre. Al menos, el sábado, se dio un gran primer paso.

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 39 años
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