Registrarme
Shows | Jue, 20 de Dic de 2007

Gilby Clarke Es tan fácil


Fecha: 17 de diciembre de 2007 – Willie Dixon

Este año estuvo marcado por los regresos. No sólo por la reunión de bandas que tuvieron sus épocas de gloria en décadas pasadas (léase Led Zeppelin, The Police, Genesis, etc.), sino también porque algunos de esos músicos retornaron a los escenarios de nuestro país, pero ahora con otros compañeros de ruta.
Es que a la increíble –y esperada– presentación de Velvet Revolver (allá por Abril), la recurrente aparición de un venido a menos Steven Adler, y ahora esta gira de Gilby Clarke que incluyó Argentina, no hace más que hacernos acordar de esos años en los cuales Guns N’ Roses era lo que más se escuchaba y sus recitales (como los de River) se volvían un hito del rock de los 90.
¿Será cuestión de tiempos? No se sabe. Pero a 20 años de la aparición de uno de los mejores discos de rock de la historia, varios GnR pasaron por nuestro país. Sólo faltó Axl, que probablemente esté esperando a lanzar Chinese Democracy para pisar suelo argento (sic).
Lunes 17 de diciembre. Suipacha y Güemes. Un rato después de las 21, unas 500 personas palpitaban el clima musical de un futuro inmediato de la mano de Cover Head, que ya estaba tocando algunos clásicos de AcDc, VR y GnR; algo llamativo, ya que debajo de ese escenario se encontraba uno de los guitarristas que formó parte de esta última banda y de quien muchos esperaban escuchar los temas que en ese momento sonaban.
Pero dentro del sitio parecía vivirse un verdadero “retro track”: pañuelos, remeras varias (algunas ya grises, con el paso de los años encima), y hasta looks propios de una noche que dejaba traslucir cierta nostalgia del rock que supo ser.
Cuando se apagaron las luces y apareció Clarke en escena, el público pareció despertar de la mano de una seguidilla de efectivos temas con el sello hard rock de una Gibson distorsionada en la medida justa. “Motorcycle cowboy”, “Under the gun” y “The dead parade” marcaron el inicio de un recital que durante la hora y pico de duración, no tuvo altibajos en cuanto a sonido y descargó una energía asombrosa en cada nota.

La presencia escénica de estos músicos denota experiencia, kilometraje acumulado; sobre todo en esos grandes escenarios de estadios. El sólido Stephan Adika en bajo, Jorma Vik en batería (de contundente y arrollador golpe), acompañaron al Gilby Clarke y a Eric Dover (guitarra y voz), que también supo estar a cargo de las voces junto a Slash, en los tiempos de Slash´s Snakepit.
A pesar de que la lista suponía un repaso por parte de la discografía de la etapa solista de Clarke, se imponían los temas que motivaron este encuentro de “gunners” un día lunes. Y de ahí que se produjera un quiebre en el ambiente cuando sonó “It´s so easy”. Es que la gente fue a escuchar los clásicos de los Guns, esos con los que trascendieron en todo el planeta y que la mayoría fue a buscar: “Knockin´ on heaven´s doors” (la más cantada por todos, con los coros tal como los hiciera Axl, en ese ida y vuelta con el público) y “Dead flowers” con un medley de “Used to love her”, entre otros.
Pero también hubo lugar para que Dover se luciera como cantante (incluso como guitarrista), al mando de “Monkey chow” y “Dime store rock” (ambos del disco debut de la banda de Slash), mientras los solos de Gilby brillaban por su destreza; una desconocida faceta en vivo, que varias oportunidades se vio opacada por otras figuras.
Cuando los decibeles hicieron una pausa luego de “Tijuana Jail”, los músicos volvieron a escena para cerrar su presentación, previas palabras de Clarke: “Esta es nuestra primera vez en Rosario. Gracias, muchas gracias por esta gran noche”. Y disparó con “Sweet child of mine”, para desatar una llamativa euforia de cierre.
Cuando todo se dispersó en el aire, y la realidad golpeaba fuerte en quienes sabían que al día siguiente los esperaba la rutina de otra semana recién comenzada, la música seguía sonando en la cabeza de quienes se retiraban pacientemente del lugar.
Es que no es cosa de todos los días presenciar un show (quizá corto pero) efectivo en cuanto a emociones rockeras, por más que uno crea que va a escuchar a la banda que fue y no a la que es. Pero la lejanía de música en vivo en épocas gloriosas, a veces obliga a revivir con gusto una etapa (personificada) que significó un cambio en la historia. Así sea una década después…

  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo