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Noticias | Vie, 20 de Nov de 2015

El disco nos cambió la forma de enfrentar la vida

En los días que corren, producto de las elecciones presidenciales que se avecinan, se está hablando mucho sobre una década en particular: los ‘90. En medio de una supuesta campaña de miedo, se rememora a todo lo malo: desocupación, endeudamiento, paridad peso-dólar, cierre de fábricas, liberación de importaciones y un largo etc. (tétrico, por cierto). Pero lo cierto que mientras sucedía esa larga noche neoliberal, la música se las ingenió para levantar las banderas de lucha y resistir, al menos desde lo cultural.

Enumeremos solo algunos discos nacionales: Charly Garcia  “Filosofía barata y zapatos de goma”; Soda Stereo “Canción Animal”; Fito Paez  “Tercer mundo”;  Rata Blanca “Magos, espadas y rosas”; Hermética “Interpretes”, Los Fabulos Cadillacs “Volumen 5”. Y del lado internacional Nirvana editaba su “Nevermind”, Radiohead “Computer ok”; Pearl Jam “Ten”; el “Álbum negro” de Metallica; los Peppers sacaban “Blood Sugar Sex Magik”. Por citar solo algunos ejemplos.  Se mencionaron los más reconocidos pero la lista, les aseguro, que sigue. En definitiva los ´90, en cuanto a lo musical, fue testigo de una interesante puesta musical.

En el medio de ese abanico, cuatro pibes de entre 18 y 20 años no solo serán testigos sino intérpretes de lujo de esa historia. Cuatro pibes se encerraban en un estudio bajo el nombre de Ataque 77 para grabar otro disco fundacional de aquellos años: “El cielo puede esperar”.

Uno de sus protagonistas, Leo De Cecco en dialogo con RosarioRock.com, recordó aquellos días en que la banda se consagraba como una banda masiva dentro del género del punk-rock argentino.

“El hecho de que Juanchi (Baileron, de Los Pericos) haya sido nuestro productor  fue para nosotros muy importante por el tratamiento que les dio a las canciones”, recordó el baterista. Claro que siendo tan jóvenes carecían de la experiencia que implica meterse en un estudio. Es por eso que resaltó el valor de Juanchi porque a partir de ahí comenzaron a tener otra visión en las cuestiones técnicas de su música. Al respecto sintetizó diciendo que “fue un crecimiento para todos, representa eso; un cambio con respecto  a la forma de encarar la música y la vida”.

Hacelo por mí. Lo curioso de este tema es que “fue un suceso elegido por la gente”. Es que, una vez que el disco estuvo listo, él y sus compañeros pensaban que “canciones como “Espadas y serpientes” o “Donde las águilas se atreven” iban a ser los cortes de difusión”. Por eso es que manifestó asombro sobre el boom que representó la conocida canción. Lo cierto es que también, quien aportó su granito de arena fue Mario Pergolini porque, al escuchar el tema, les pidió permiso para usarlo de cortina en su programa de TV. Obvio que el crédito lo tiene la canción. Un desamor amenizado por un pop-punk pegadizo hizo que inmediatamente pegara en todas las radios.

El disco en sí, con su media hora de duración, fue un puntapié inicial para que Ciro Pertusi (que llega a la banda como reemplazo de su hermano), Mariano Martínez en la viola, Adrián Vera en el bajo y los golpes precisos de Leo, se consolidaran como músicos profesionales en la escena nacional.

“Nunca imaginamos esto, y por supuesto que representa una satisfacción muy grande”, remarcó a la hora de hablar sobre la masividad que les generó. “Estábamos en la vorágine de tocar todos los fines de semana en casi todo el país”, sentenció el músico.

¿Cómo se preparan para la presentación en Rosario?  Teniendo en cuenta que la celebración del disco ya comenzó en Buenos Aires.
Nuestra idea es hacer un show que transporte  a la gente 25 años atrás. Hacer el disco completo, sin respetar el orden del disco y, al mismo tiempo, tocar canciones que hace mucho no tocamos.  Cuando tocamos en Buenos Aires fue tremendo. La gente se emocionó mucho. Y esta bueno que convivan generaciones que se remontan a aquellos años y gente que  nunca nos pudo ver y experimenta una emoción muy fuerte también.

El disco posee canciones emblemáticas como “Donde las águilas se atreven”, “Más de un millón”, “Solo por placer”, entre otros. Su masividad fue producto de la venta de casi 400.000 copias en todo el país. Los esperó una gira por todo el país y el cambio de formación: la salida del bajista Adrian Vera por la sucesion definitiva de Lucho Scaglione.

Así fue que con su segundo disco, los jóvenes Attaque lograron destacarse en la escena nacional como referentes del punk-rock hasta el día de hoy. Por más que ya no esté su cantante original, la banda cuenta con el acompañamiento fiel de seguidores que no bajan los brazos y siguen disfrutando de cada presentación en vivo. Rosario será testigo de esto el próximo sábado en el Teatro Vorterix. Así que para aquellos memoriosos y/o aquellos que nunca los vieron, esta es la oportunidad de celebrar el punk-rock nacional junto a los Ataque 77.

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 26 años
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