Registrarme
Shows | Lun, 9 de Nov de 2015

El clásico que nunca falla: Divididos en el Anfi

Sábado 7 de noviembre de 2015 - Anfiteatro Municipal

Siempre es una tarea complicada describir un show de Divididos, por lo menos para los que nos toca este trabajo de poner en palabras sobre lo que aconteció en un concierto de rock.  El desafío de narrar, de ser los ojos de los que no estuvieron allí y/o de los que sí, es más difícil si se trata de Divididos. El fundamento es simplemente porque todo aquel que conoce un poco de historia del rock nacional (o del rock en general) sabe que esta banda es especial: se sabe de lo que son capaz en vivo. Por eso el desafío de esta nota es tratar de no caer en frases hechas sino en transitar por el imaginario que genera asistir a un concierto de semejante magnitud. Intentaremos, estimado lector, potenciar su  afecto al rock tomando como punta pie inicial el hecho de asistir a un recital de Divididos.

Empecemos por el lado “académico” del oficio periodístico.  El sábado, la banda comandada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella, se presentaron en el Anfiteatro Humberto de Nito ante una multitud que disfrutó de más de dos horas y media de show.

Primero Marco Tulio Pusineri, ex percusionista y baterista de Juan Carlos Baglietto, se encargó de amenizar la previa del show. Brindó un set de percusión con música electrónica, combinado con algunos ritmos tradicionales. Con una batería donde convivían infinidad de cuerpos sonoros, Marco se encargó de hacer pasar un rato agradable mientras se esperaba por la banda principal.

Ahora sí. Volvamos a lo dicho más arriba. Pasadas las diez, luego de escuchar el himno nacional,  Catriel Ciavarella se asomó para arrancar con un “mini” solo de batería y darle pie a sus compañeros e interpretar ese bluesazo inspirado en Atahualpa Yupanqui y Led Zeppelin (véase “Since I´ve been loving you”) llamado “El arriero va”. Primer indicio de lo que es nuestro rock: influencia inglesa con la más pura tradición argentina.

Acto seguido, “Nene de antes”, “Elefantes en Europa”, “Alma de budín” y “Buscando un ángel” para continuar con temas duros y para despejar dudas (en caso de que las haya) de lo que se estaba por presenciar. Si usted, estimado lector, ya tuvo la suerte de verlos sabe de qué hablamos. Pero el que asiste por primera vez, no. Imagínese este escenario: todos tenemos un amigo/a que se jacta de escuchar rock (sobre todo de los 70 en adelante) e incluso, nadie duda, es un melómano alucinante.  Pero tiene una falta: nunca fue a ver Divididos. El mencionado amigo/a reconoce su error. Entonces, imagine que para aquel que era su primera vez, posiblemente su sorpresa habrá sido inmensa con este comienzo.

“Casi estatua”, “Que tal”, “Salir a asustar”, “Sábado” y “Perro funk”  completaron la primera parte. Ya no quedaban dudas para aquel primerizo espectador. Divididos, en vivo, te parte la cabeza. La pared de sonido que levanta Arnedo desde su bajo, los golpes de Catriel y la energía de la voz y guitarra de Ricardo son impresionantes.  En los últimos dos temas, Arnedo sacó de la galera su bajo de ocho cuerdas, que si te detenías a escucharlo, te hacía temblar las rodillas. Si nunca hicieron ese ejercicio, háganlo para la próxima.

La parte acústica estuvo marcada por un momento emotivo. Mollo contó la historia de Analía , una joven fan que ya no está entre nosotros, del cual recibieron sus cenizas y que, previo a ser liberada al Río Paraná, decidieron que los acompañe en el escenario. El homenaje  fue con “Sister”, “Spaghetti del rock”, “Par mil” y “Huelga de amores”. Además Ricardo colgó una bandera de la joven que rezaba "Mundo de las mil maneras de estar en vos". Un hermoso gesto de la banda.

“Todos tienen su religión y la respeto. Pero mis dioses fueron Luis Alberto, Pappo, Charly Garcia. Ellos llenaron mi vida de felicidad”, sentenció Mollo. Y es una gran verdad. Es casi imposible no identificarse con esa frase.  Luego agregó que todo lo que seguía era un homenaje a ellos. Y fue así. Por ejemplo, en “Mantecoso”  dieron lugar a una zapada donde se escuchó parte del solo Money de Pink Floyd y algo de Little Wing de Hendrix. Después “Tengo” de Sandro, “Sucio y desprolijo” de Pappo y “Salgan al sol” de Billy Bond. “Rasputín/Hey Jude”,  “Amapola del 66” y “Hombre en U” también representan eso: bases fuertes, por momentos bluseras, climas progresivos y un final bien arriba. Estilos, momentos que representan al rock en general.

Que más puede pedir  quien asistía por primera vez si encima te cierran con dos temas de Sumo. “Crua chan” y “Next week”. Antes “El 38”, “Paraguay” y “Paisano de Hurligham” completaron la lista de temas. No sabemos si logramos el objetivo planteado al comienzo de la nota. Quedará a criterio del lector. Lo cierto es que Divididos coronó su visita con su característica fuerza. Una muestra más de su potencia. Y una muestra más de lo que puede generar una banda de rock con solo tres músicos. Los espectadores, chochos; los primerizos, impresionados; y los que aún no fueron, no pierdan el tiempo y vayan de una vez.

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 27 años
Fotos por:
Gustavo Villordo
Hombre, 118 años
  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)
Usuarios a los que les gusta el artículo