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Entrevistas | Vie, 30 de Ago de 2013

Don Vilanova Las sabias palabras de un hombre del blues

"El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios… pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión", dice Sandoval, el personaje que encarna Guillermo Francella durante una escena del premiado film "El secreto de sus ojos".

La pasión por la música es algo que caracteriza a Don Vilanova, conocido habitualmente como Botafogo. Dueño de un talento innato, el gran guitarrista argentino ya atraviesa sus cuatro décadas de trayectoria y todavía conserva el mismo empuje, sacrificio y deseo que tenía al principio. En síntesis: la pasión es el motor de su vida.

Este sábado, el maestro de las seis cuerdas llega a la ciudad para brindar un show acústico que tuvo lugar en Berlín Café (Pje. Zabala 1128) y por ello, RosarioRock.com aprovechó la oportunidad para charlar con él y escuchar las sabias palabras de un verdadero hombre de blues. Con ustedes, Don Vilanova.

En este 2013 estás cumpliendo cuarenta años de trayectoria. ¿Qué es lo más lindo que te regaló la música?
Todo lo que viene aparejado con ella, con sus aspectos positivos y negativos. Gracias a la música pude conocer mucha gente y músicos, viajar por el mundo y un montón de cosas más. Agradezco a la vida haber tenido siempre un ídolo que aún sigue siendo el mismo…Yo pude tocar con él a los 17 años.

¿Pappo?
Sí. Fue un regalo de la vida que yo llevo muy adentro de mi corazón porque tiene que ver con la inocencia de cuando uno es adolescente y se enamora de la viola, la música, las bandas. La vida eran los Rolling Stones, Beatles, Pappo, Spinetta. Todo eso me permitió vivir la existencia desde otro lugar. A mí me inspiró más a leer un libro un músico que la escuela. Me metí en la espiritualidad desde los músicos también. La música es mi vida y todo lo que trae aparejado.

Fue todo un despertar la música para vos.
Efectivamente, dijiste una palabra mágica. Fue un despertar de una cosa gris que era la Argentina en esos momentos. Los músicos le ponen un ingrediente a la vida para que la vivamos más plenamente.

Ya que lo mencionabas a Pappo. ¿Cómo era él como compañero de banda?
Las veces que me tocó compartir ruta con él fue un tipo genial, preocupado por el grupo. Tenía sus días pero siempre nos divertíamos mucho y aprendí un montón de cosas. Lo llevo guardado en el corazón y la verdad es que conmigo se portó siempre bien. Como un líder.

Actualmente estás por editar “Blues de mi corazón”, un nuevo disco. ¿En qué instancia se encuentra el álbum?
Está todo terminado. Cuando esté la tapa y cuando llegue diciembre quiero tener el disco para ya lanzarlo.

¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?
También tengo terminado un homenaje al blues argentino. Es un repertorio de blues de bandas como Mississippi, Memphis, Pappo’s Blues, Pescado, Color Humano, Los Gatos, Vox Dei, Pescado Rabioso, Las Blacanblues, etcétera.

Sos el padre Andrés Vilanova, el baterista de Carajo. ¿Cómo es tu relación con él? El otro día fue su cumpleaños. ¿Qué le regalaste?
Una camiseta de BB. King.

¿Cómo te sentís al compartir la pasión por la música con tu hijo?
Es muy lindo. Imagináte que a él lo vengo siguiendo desde que nació. Cuando se metió al terreno músical de lleno con A.N.I.M.A.L fue algo muy hermoso. Es algo que él solo peleó y ganó. ¡Los he visto crecer tanto desde que arrancaron con Carajo! Es una banda muy consolidada y querida, son unas bestias y para mí se trata del mejor grupo del rock argentino en la actualidad.

En el 2000 grabaste un disco en vivo en Japón. ¿Cómo surgió esa posibilidad? ¿Gustan del blues los japoneses?
Por medio de un músico amigo llamado Gustavo Gregorio. El vivía en Japón y se le ocurrió la idea de llevar gente al Japón. Mi amigo se hizo amigo de unos japoneses y les mandó música mía. A los tipos les encantó, me quisieron conocer y me invitaron a hacer mi primera gira por allá en el 99.’
En Japón hay dos o tres bares de blues por ciudad. Ellos aman el blues y todas las expresiones artísticas y musicales en general. Viven embebidos en música.

En 2012 dijiste que al rock lo gobiernan las corporaciones. ¿Qué habría que hacer para que esté realmente donde tiene que estar?
Tendrían que pasar cosas de muchísima generosidad por parte de las grandes bandas y músicos. Clapton lo hace con Crossroads. Acá todavía no tenemos esa capacidad. Pappo hizo el disco “Pappo y amigos”, yo también hice “Botafogo y amigos” e hice un ciclo televisivo con amigos guitarristas… Deberíamos tener un ministro de cultura músico como tuvo Brasil con Gilberto Gil. Así pueden cambiar las cosas, pero mientras siempre todo siga en manos de politiqueritos y de entidades no funciona. Tiene que surgir del lado de los mismos músicos y de los medios, que deberían apoyar una movida realmente, como cuando se inició el rock argentino. El rock nacional lo forjaron unos cuantos pibes que dijeron que todo tenía que ser Palito Ortega, Leo Dan, El Club Del Clan, etcétera. En esa época Palito y todos esos tipos tenían todo a su favor. Hasta que luego apareció “Muchacha ojos de papel” y ahí todo el mundo dijo: “Ah bueno, esto es otra cosa”. Por eso, gracias a esos pibes, el ex cantante de Bersuit hoy es millonario.

¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse hoy seriamente a la música?
Nadie llamaría a un gasista con el riesgo que te vuele la casa en mil pedazos. Nadie iría a un doctor que no tenga un diploma en la pared y tampoco ninguno llamaría a un arquitecto o ingeniero que no tenga su título. Con la música pasa lo mismo. La música tiene un aspecto callejero y un lado académico. El músico debe recurrir a las dos cosas: al estudio y a la calle. Hay que estudiar y practicar mucho. Además hay que interactuar con varios aspectos que van por fuera de la música y relacionarse con mucha gente. La banda tiene que empezar en el garage pero después hay que asociarse y dejar que otros intervengan y los ayuden a producir, por ejemplo. Hay que saber que si estás drogado hasta el culo no sirve para nada. Ya tenemos varios ejemplos en el país que son muy tristes. Yo me arrepiento de haber sido tan crítico pero no estamos en un momento para que vivamos como reventados. Hoy tenemos el poder de mejorar las cosas. Nuestro enorme potencial está en el arte, en gente como Gardel, Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, el Flaco Spinetta, Daniel Barehmboin, Piazolla, etcétera. A nosotros nos aman por esa gente, no por De La Rua, Cavallo, Alfonsín o Videla. Por ese lado saben que somos una lacra, pero por el lado del arte somos un país brillante. Yo lo veo cuando vienen músicos de blues yanquis y ven como tocan los argentinos: no lo pueden creer. Me lo ha dicho Clapton en persona o Taj Mahal, que debe ser el único norteamericano que puede decir Botafogo en castellano.

¿Qué pensás de los músicos rosarinos?
Rosario tiene grandes músicos como Caburo o Ciro Fogliatta. Es una fuente de música, creatividad y originalidad muy grande. Hay tipos brillantes tocando distintos tipos de instrumentos. La potencialidad de la gente que va creciendo musicalmente es impresionante. Yo soñaba con poder ver a miles de chicos con fundas de guitarra cuando creciera y así pasó. Hay un gran talento y entendimiento por la música.

¿Cómo va a ser el show del sábado en Berlín Café?
Va a ser un homenaje al blues argentino. También voy a tocar algunas cosas mías y algunas cosas del repertorio internacional pero todo en castellano. Me emperré con eso porque me parece que es la faceta más purista del blues. No es verdad que lo más purista del blues sea cantar en inglés. Yo escuché “Desconfío” antes que “Sweet Home Chicago”.

Don Vilanova, en vivo:

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