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Noticias | Lun, 16 de Mar de 2015

Divididos dio su primer show del año en Rosario


Sábado 14 de marzo de 2015 - Anfiteatro Municipal

Por Pablo Alfonso

De entrada, sin pensarlo, dije sí. Difícil es lo contrario. Llega la propuesta y uno no puede más que aceptar al toque. “¿Querés cubrir Divididos en el anfi?”, leo en el mail. Casi como un reflejo, digo que sí. Después vendrán los días previos, en los que la mezcla de sensaciones resulta algo extraña. Porque ya no es tan sencillo tirar unas líneas, aunque lo parezca, sobre algo que ya viví varias veces. Y es que desde hace años, mucho antes de empezar a escribir, ya me sentía parte del ritual de Divididos en el parque Urquiza. Más tarde llegarían los tiempos donde empecé a entrar por abajo y a disfrutar del show de la aplanadora desde otro punto de vista. 

Después de ese “sí”, tenía que empezar a reflotar parte de todo eso. En la previa, no parecía muy fácil. Revisando viejas notas, encontré un buen número de coberturas de este power trío que siempre me voló la cabeza. Todo lo que alguna vez quise decir sobre ellos, fue dicho en distintas oportunidades, de una u otra forma, con gusto. Ahora el desafío era otro: no repetirme, no copiarme a mí mismo, aunque más no sea inconscientemente. 

Pero, ¿qué puedo escribir sobre un show de Divididos sin sonar repetitivo y cansador? Lo más cómodo sería cortar, pegar y meter un F5 en medio del archivo, sacudiendo algunas jaulas para despejar el polvo de antiguas palabras. Si se tratara de la presentación de un disco, o si estuviéramos a la expectativa de algo nuevo, el eje de la cuestión pasaría por ahí. En principio, era más de lo mismo y fui al anfi sabiendo con lo que me iba a encontrar, pero no por eso menos entusiasmado que de costumbre.

Sobre la hora del arranque, parecía que ya no cabía más nadie y desde abajo se veía que la gente seguía saltando escalones para arrimarse lo más posible al escenario. Siempre tocaron “a sala llena” y esta vez no sería la excepción de la regla. Ya dije alguna vez que esto es un clásico, verlos ahí, al aire libre. Porque suenan bien en todos lados, pero en el anfiteatro se siente distinto. Hasta acá, hasta antes que se apaguen las luces, nada nuevo. 

Cinco temas me alcanzaron para dame cuenta por qué digo siempre que sí. Es más que simple de lo que tanto maquiné en la previa. Divididos te transmite música y te llega como sea. “Next week”, “Cajita musical” y “Alma de budín”, dejaron de lado las sensaciones encontradas y me limité a dejarme llevar a un sitio de disfrute. 

Ahí, no se piensa más en lo que se tiene que escribir después, en lo que tengo que decir. Me sentía uno más entre tantos fanáticos, entre tantos de esos que van por primera vez y se sorprenden, y entre todos esos que también se repiten como yo, sin llegar al eje del fanatismo pero que se sienten casi obligados a seguir yendo sí o sí, pase lo que pase.

 Mollo agita las seis cuerdas y te convida al viaje desde cada nota. Arnedo hace parecer todo como si fuera fácil, mientras te está explicando cómo se tocan cuatro cuerdas caminando las notas, o slapeándolas para funkearte cualquier cosa. Y Catriel… bueno, Catriel te sacude todo, le pega a todo (lo que se mueve y lo que no) y a veces te hipnotiza con sus golpes, con sus movimientos sobre los parches, y te contagia de tal manera que te dan ganas de salir de ahí y querer ir directo a tocar una batería, por más que no tengas ni idea de cómo agarrar los palillos. Eso es Divididos. Es la esencia de la música, de esa que te lleva puesto y te deja como si te sacudieran miles de voltios a la vez. 

Pero el efecto no es sólo producido por la distorsión o los power riffs de “Cabeza de maceta”, “Salir a comprar” o “Perro funk”, por nombrarte algunos temas que iban sonando. No. Claro que no. Porque bajo y batería, acompañan la voz de Mollo en “Vientito del Tucumán” y te sacuden desde adentro, te ponen la piel de gallina solamente con las tres primeras notas y arrancan aplausos desde todos los rincones. Incluso pueden llevarte a un lugar impensado con una melodía como la de “Brillo triste de un canchero”, donde las notas de la guitarra se funden con la noche y si cerrás los ojos sentís que estás ahí, pero solo, sin nadie alrededor, ni siquiera alguien cerca. Eso, también es parte de la aplanadora. 

Si bien el final es casi lógico, tanto en lo previsible pero como en lo efectivo, el dúplex que hace “El38”con “Ala delta” es como un cierre complaciente, dándote lo que fuiste a buscar. Eso es lo sabido, y satisfactorio. Antes, te metés en el mundo de las influencias, con “Moby Dick” que te deja servido en bandeja “Sucio y desprolijo”, paseás por las armonías de “Amapola del66”y te convertís en un “Paisano de Hurlingham”, pero en un paisano de los 70, para no desentonar con el riff. 

Casi en un guiño, “Mejor no hablar de ciertas cosas” fue el elegido para dejar un yeite en loop y que Mollo regale púas, mientras Arnedo y Ciavarella se divierten entre ellos. Está bien, no hablemos de lo que algunos dicen: si hace falta un disco nuevo, las ganas de escuchar temas inéditos, o algo por el estilo. Más de dos horas y media resultan sumamente efectivas. Aclaran cualquier panorama, despejan cualquier duda y hacen que esto de escribir resulte (casi) natural. 

Divididos viene a Rosario y se sienten como en casa cuando tocan en el anfiteatro. Se los nota cómodos y la gente entra en esa sintonía fina, acompañándolos siempre. En la lógica, la nota podría haber sido una más, dentro de un estilo reiterativo. Pero el sonido no se lee, el volumen se siente ahí en vivo, en la noche al lado del río. Y, seguramente, la próxima, el “sí” volverá a ser inmediato. Porque más allá de lo que cuesten estos párrafos, todo lo que se pueda pensar en la previa, se esfuma con la velocidad de un sueño efímero en el instante mismo en que se apagan las luces y suenan los primeros acordes. 

Lista de Temas 

  1. Next week
  2. Cajita musical
  3. Alma de budín
  4. Casi estatua
  5. La ñapi de mamá
  6. Cosas de Baboon
  7. Cabeza de Maceta
  8. Salir a comprar
  9. Perro funk
  10. Qué tal
  11. Vientito del Tucumán
  12. Pepe Lui
  13. 15-5
  14. Brillo triste de un canchero
  15. Luz del alma
  16. Villancico del horror
  17. Amapola del 66
  18. Tengo

Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 118 años
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