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Shows | Mie, 11 de Jul de 2007

Carajo Llenos de fe.


Una enorme cantidad de personas se congregaron para presenciar la presentación del nuevo trabajo de Carajo. Luego de no poder estar durante la actuación de una gran banda como es Raza por un desentendimiento del cronista sobre la hora de arranque del evento, comenzó a sonar Gurú. Mientras la gente esperaba ansiosamente por la salida de los bonaerenses, los locales derrochaban energía en un set list que incluyó temas muy bien trabajados, entre ellos “Distancia” y “Todo por hoy”. Guitarra y bajo se combinan sumamente bien más allá de las virtudes por separado que poseen los encargados de las cuerdas. La batería acompaña con algunos arreglos que dan otro tiempo a las canciones y la voz quizás debería ser un poco más agresiva para encuadrar dentro del ñü metal en el que incursionan. Fueron nueve temas que sirvieron como introducción a lo que todos fueron a escuchar.
El sonido de un zapping televisivo (tal cual arranca el nuevo disco) fue la antesala para que Corvalán, Langer y Vilanova salgan a reventar el local. "Histeria, T.V.", Canción de moda” abrió el recital que se estiraría por casi dos horas y el primer pogo asomó entre las filas más cercanas al escenario. Un par de temas más de Inmundo actuaron como rompehielos y manifestaron que el nuevo disco sigue la misma línea que los anteriores. “Chico granada” e “Inocencia perdida” dejaron en claro que no son pocos los que se compraron el CD y aprendieron sus letras.
El primer tema viejo fue un clásico. “El error” abrió el camino entre la banda y su gente y se reafirmó con “Pura vida” para que todos griten a más no poder.
A esta altura, ya se había habilitado la parte de arriba para que los que quisieran ver con más tranquilidad pudieran hacerlo desde lo alto y también descongestionar un lugar que estuvo al borde del lleno total permitido en base a las exigencias post Cromagnon.
“Ironía” siguió con el mix de temas viejos y fue enganchado con el clásico potpurrí instrumental de Pantera que casi nunca falta en sus recitales y tanto regocijo provoca en los fans de esta legendaria banda texana.
“Alma y fuego” explora melodías lentas y expresivas que siempre adornan los recitales y discos de Carajo y “Una oportunidad” sirvió para que Tery Langer utilice el enorme conjunto de pedales que tenía a sus pies. A propósito del guitarrista, fue quien interactuó más con el público haciendo las veces de frontman ya que Corvalán, extrañamente, prefirió permanecer bastante estático.
“En este tema pedimos la colaboración de todos los hombres para que se hagan a un lado y le den paso a las chicas en el medio” , preanunció el cantante y los acordes de “Llanto espiritual” dispararon un exclusivo pogo femenino. Decenas se pusieron a saltar enérgicamente mientras cantaban esa canción de Atrapasueños que también sería la próxima en sonar, la que da nombre al segundo disco de Carajo y que sirvió para que Andrés Vilanova de una clase desde su Mapex poco ostentosa pero demasiado bien aprovechada.
Si bien el nuevo disco no difiere radicalmente a nivel musical de los anteriores, sí lo hace en las letras que son mucho más directas. Y una puede ser “Entre la fe y la razón” que indaga entre las búsquedas teológicas y científicas, espirituales y empíricas, sacando como conclusión que se puede acceder a la verdad por ambos caminos pero desde diferentes perspectivas.
El siguiente tema, “De hoy no pasa”, contó con el acompañamiento de toda la gente en las voces y el punk tuvo su lugar con “El que ama lo que hace” en el que Tery cantó gran parte de la canción.
Una de las composiciones más extremas de Inmundo es “Joder”, que regaló una buena dosis de adrenalina y junto con “Resistiendo con ideas” sumergieron la noche en un gran pogo general. El remate lo dio “Matarutinas” para terminar con el segmento más power que recorrió los tres discos de estudio.


“Para Gaby de Catupecu” fue la dedicatoria que Corvata le hizo a su amigo en “Triste” y “Salvaje” fue el preludio de una despedida momentánea en la que los plomos aprovecharon para afinar los instrumentos. A la vuelta, y en los últimos momentos del recital, tocaron “De frente al mar” y “Zion” buscando dar y darse un respiro aunque era lógico que faltaba el tema que la mayoría esperaba oír. Con Taca -cantante de Raza- como invitado de lujo, Corvata invitó a todos a “Sacarse la mierda” y, sin duda, se formó la mayor masa de movimiento que involucró tanto a la gente de abajo como a la de arriba, a los que estaban en la barra y hasta a los desprevenidos que justo en ese momento estaban en el baño.
Cuando parecía que la noche ya se terminaba, el ex bajista de A.N.I.M.A.L. invitó a dos personas del público a cantar “El vago” mientras algunas chicas subieron a mover sus cuerpos en el escenario.
Si bien no fue un recital excepcional, y el sonido pudo haber sido mucho mejor, pareció que todos quedaron conformes con lo expuesto por el grupo y las buenas críticas de Inmundo reflejan el buen momento que atraviesan.
Su misión no es sonar perfecto sino llegar bien adentro de la conciencia con su mensaje directo que hasta ahora le ha dado grandes resultados. Y el sábado quedó harto demostrado que no son una banda para adolescentes como muchos quisieron juzgarlos. Su convocatoria cada vez es más importante y abarca un amplio rango de edades.
Transmiten, reciben y esperan… que la rebelión despierte porque es realmente triste vivir sin intentar.

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