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Entrevistas | Jue, 26 de Nov de 2009

Bulldog Exclusivo


Mantu es el líder de una banda de rock. Y aunque no es un pibe, porque ya tiene 37, hoy gracias a la música reparte su tiempo entre Buenos Aires, Rosario y meses de gira interminable por todo el país. Ah, y cuando está de paso en la ciudad, pone el lomo en la empresa familiar, una fábrica de revestimientos de la zona sur. Con Bulldog pasó por todo; recipunks en clubes de barrio, bardo y suspensiones de fechas y hasta en aquellos días solía subirse al escenario con la cara pintada a lo Glenn Danzing (Misfits). "Fatal destino" (¿que paradoja no?) cambió el rumbo de la banda y de ahí en más Bulldog creció para todos los costados. Antes de la presentación del sábado en el Galpón 11, repasamos pasado y presente de una de las bandas más importantes de Rosario.     

¿Cómo trabajan la composición de los temas de la banda? Bulldog saca discos muy seguido y eso es mucho trabajo.
Sí, cuando sale todo bien, los discos no los dormimos. Las composiciones son mayormente individuales, las llevamos a la sala y ahí cada uno le va aportando lo suyo. Este proceso se da de manera democrática; dejamos que cada uno se exprese.

¿Ponen plazos para la salida de un nuevo material?
No, no. Cuando tenemos ganas de hacerlo, lo hacemos. Vamos manejando los tiempos. Además tampoco hay nadie que nos diga: "Necesitamos que el disco esté para tal fecha". Hacemos las cosas por intuición, si cabe la palabra. Muchas veces vas y te chocás contra una pared, pero eso es parte del crecimiento también.

Hubo un cambio en cuanto a la forma de componer, a partir de Circo Calesita (2000) y el Campo de los sueños (2002). ¿Fue de manera natural o planificado?
Ya en Circo Calesita hubo un quiebre lógico. De hecho ese disco fue el que más repercusión tuvo gracias a un tema como "Fatal destino". A su vez, los dos primeros discos habían sido más crudos y punk rock. Este también tiene cosas de punk, lo que pasa es que se metieron más teclados y esas cosas. La verdad es que si tenemos ganas de hacer un tema, lo hacemos. No pensamos si va a gustar o no. Cuando salió ese disco los seguidores más acérrimos lo devolvían. Al año, empezó a crecer y ahora mucho de los clásicos del grupo son de dicho álbum. Pero nunca dijimos: "Vamos a cambiar la manera de componer". Simplemente pasó. Tratamos de no quedarnos quietos.

También es producto de la madurez de la banda.
Sí. Es una cuestión de crecimiento. Vos calculá que cuando nosotros grabamos nuestro primer disco teníamos 22 años y ahora tenemos 37. No son las mismas cosas las que tenés para decir. O por ahí, si bien seguís pensando o protestando, las decís de otra manera.

Se nota una línea de continuidad en cuanto a la actitud punk rock, pero la diferencia quizás está ahí, en las letras y en la estructura de las canciones.
Sí, igual en el primer momento era todo punk rock. De hecho cuando arrancamos nos decían: "¿Por qué eligieron el punk?". Y nosotros decíamos: "¿Y que querés? ¿Que toquemos heavy metal?” Es más fácil hacer eso que otra cosa. Entonces aquello que hacíamos mal en un principio ahora se transformó en algo medianamente bien hecho.
Obviamente por ahí la gente le cela a que el grupo tenga una masividad mayor. Eso fue lo que nos pasó con esto de Circo Calesita que se empezó a hacer más grande. Nosotros nos rompimos el culo para poder tocar cuando casi no existían lugares para poder hacerlo. Los grupos de ahora ya tienen un par de lugares y es más cómodo. Nosotros nos robábamos las tarimas de Telecom o del club para la batería. En ese momento iban 300 personas más o menos.

Otra de las características de la banda es siempre han tocado con grupos de otros géneros como por ejemplo en su momento Scraps o ahora Cielo Razzo. ¿Cómo es la relación con otros artistas?
Igualmente la fiebre festivalera que viene desde hace años ha hecho que la gente también haya abierto un poco la cabeza. Antes si juntabas dos grupos como Cielo Razzo y Bulldog el público se mataba. La verdad es que entre los dos grupos tenemos muy buena relación, a pesar de que hace poco que nos conocemos. Creo que compartir escenarios con grupos de otros géneros ha quedado en el olvido de la cabeza del público que antes podía llegar a generar problemas. Fijáte que cuando tocamos en el Cosquín, estábamos nosotros, después venía Catupecu Machu, Deep Purple y Almafuerte, creo. Y antes ni podías juntar Catupecu con Almafuerte. El metal con el punk rock eran muy extremos, pero eso ha quedado bastante en el tiempo. Se ha superado. El público cambió.

Bulldog recorre todo el país como casi ninguna otra banda de rock nacional. ¿Hasta cuándo te parece que podrán llevar este ritmo?
Mirá, esto lo venimos haciendo desde hace 15 años. Hace dos semanas estuvimos en Río Gallegos y nos acordábamos de muchas cosas. La primera que fuimos fue con la guitarrita al hombro, el colectivo y a ver qué pasaba. Esa vez tocamos en una hamburguesería que se llamaba el Gran Lomo. Una fecha en una hamburguesería mientras hacían las hamburguesas ahí (risas). Tuvo repercusión eso porque no habían ido muchos grupos allá. Al otro año hicimos dos hamburgueserías. Creo que la gente de allá valora que tratemos de ir aunque sea una o dos veces por año como sea. Es un trabajo que da sus frutos después de tantos años. Y siento que la gente valora que vayas, porque por ahí en lugares tan extremos y opuestos como Jujuy o Río Gallegos, no se acerca nadie. Entonces cuando se acerca un grupo, aunque a vos no te guste el género, vas porque es un espectáculo que llega a tu ciudad. En cuanto a lo que me preguntaste acerca de por cuánto tiempo más, te digo: si nosotros no hacemos esto, nos morimos. La verdad que no me veo sin tocar. Obviamente con los años, se va bajando el descontrol inicial de las giras. El cuerpo ya no te da. Ahora es un descontrol controlado (risas).

En Buenos Aires tienen casi tantos fanáticos como en Rosario. ¿Cómo viven esa relación con el público porteño siendo una banda rosarina?
Allá nos va muy bien. Si bien han bajado la cantidad de gente que va a los shows, por la porque quizás no tiene plata. Evidentemente el país está en una crisis grande y eso se va notando muchísimo en los shows. Todos los grupos han bajado: bandas que antes hacían un Obras ahora tocan en La Trastienda. Nosotros allá siempre mantuvimos nuestros números por suerte. Nos fuimos metiendo de a poco, primero con los shows de Cemento, luego como invitados de Attaque y después logramos nuestro propio Cemento.

Inclusive hay gente de Buenos aires que los viene a ver acá en Rosario...
Sí, hay colectivos que vienen de allá. Quizás acá es más notorio el recambio generacional con respecto al público de la vieja escuela punk. Andá a saber cuántos de esos nos están vivos ahora.

En cuanto al trabajo con Mariano Martínez (Attaque 77), ¿cómo es la relación con él? ¿De que manera colaboró en el disco?
Teníamos relación desde hace mucho tiempo. Se había hablado de que él estaba por empezar a producir y yo particularmente tuve un prejuicio de decir: "Y, pero, ¿cuánto más nos puede sumar a lo que nosotros podemos hacer, siendo una persona tan del palo nuestro?". Cuando escuchamos los dos discos que él produjo, sentimos que no era cerrado de cabeza, nos gustó y quedamos para hacer éste. Uno de los problemas que se daba previamente era que la dos bandas estaban tocando. Entonces había que encontrar un hueco para grabar. En la parte de la grabación, la verdad es que llegamos bastantes limados, sobrecargados de arreglos. Por eso está bueno también tener una cabeza externa que te diga: "Che mirá, sacále esto".

¿Fue una trabajo a distancia?
No, no. El estaba en Tanti y nosotros arrancamos a grabar cuando terminamos de tocar en Cosquín. Grabamos un demo allá y de ahí empezamos a trabajar sobre eso. Estuvimos 3 meses, mezclando y masterizando.

¿Qué crees que le falta a Bulldog?
Mirá la otra vez estábamos hablando con el amigo Ricardo Iorio y yo le decía que nosotros debemos ser la banda menos difundida de la Argentina. Y Iorio (Mantu, de repente imita sorprendentemente al líder de Almafuerte): "Ustedes, no. Nosotros". Entonces, no sé si nos jugaría a favor o en contra que nos difundieran. Nunca tuvimos apoyo ni difusión. Tampoco nos importó mucho eso. Lo que se ha tenido, lo que se escucha nuestro, es por las canciones o porque les ha caído simpático algún video. Yo creo que lo nuestro es un trabajo lento, pero bueno, a lo mejor a los 50 llenamos un estadio (risas). Igualmente disfrutamos el ahora. Por ahí a lo mejor nos falta un poco de suerte, pero no sé. Por el momento estamos haciendo lo que nos parece que es lo mejor.

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