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Noticias | Jue, 6 de Ago de 2015

`Biblia-Ovni habla de reconocer nuevos dioses´

Cada oportunidad de charlar con Walas es enriquecedora por lo apasionado, lo curioso y lo melómano del protagonista, según lo demuestra en cada palabra, pensamiento o anécdota. El líder de Massacre es un personaje único, y en su universo hay lugar para hablar, más allá de la actualidad de su banda, ya sea de la guitarra de Joy Division, de una jornada fantástica de Buenos Aires que se hizo canción, o de por qué (explicando con total convencimiento) Enrique Symms es un maldito genio. Massacre presentó en Rosario “Biblia-Ovni”, su flamante disco, en el Teatro Vorterix Rosario, y Walas cuenta el concepto y cómo llegaron a concebir esta nueva criatura.

A la hora de explicar el por qué de “Biblia-Ovni”, Guillermo Cidade fue extenso y claro, dando una explicación casi académica. "El título ya lo dice, es religión y la nueva mirada hacia una necesidad de creer en nuevos dioses, es un poco de religión y un poco de ciencia. Vamos a esa nueva iglesia que es la computadora y ahí empezamos a aprender cosas nuevas que hasta ahora eran ocultas, cosas por fuera de las tradiciones y religiones oficiales. Gracias a Internet empiezan a aparecer cosas nuevas en las que creer, más allá de las que nos inculcan, de los mandatos históricos. Así como hay cosas alternativas, terapias alternativas, también hay fes alternativas. El disco habla un poco de eso, de los conflictos entre religión y ciencia, aparece una tercera postura que hasta ahora era patrimonio de la ciencia ficción o de la historieta, lo serio estaba en manos de las instituciones. “Biblia-Ovni” habla de empezar a reconocer nuevos dioses".

En lo musical, una de las claves del éxito de Massacre radica en el hecho de que se han convertido en una banda radiable, que tampoco negocia su lado experimental. El grupo, de guitarras al frente, eligió el corte de difusión "Niña Dios", de un teclado pegadizo que termina siendo determinante. "Nos damos cuenta de que en el momento de sacar un disco, publicamos una docena de canciones y, una vez que las tenemos en la mano, ahí empezamos a ver cuál podría ser radiable, cuál podría tener video clip, cuál es el no comercial, el experimental, no es al revés. A partir de ahí salen los temas que pueden salir a la cancha, que no tengan más de cuatro minutos, que tienen que tener estribillo. Nos ponemos contentos, y la discográfica también, cuando podemos sacar dos o tres cortes por disco. "Niña Dios", a la hora de ecualizarlo, de mezclarlo, pusimos más al frente los sintetizadores que las violas, el leitmotiv es lo más importante, es un fraseo de sintetizador analógico".

"Sabemos que hay un tema que es un knock out a nivel radial y lo vamos a meter en el round que cerramos. Tomando como referencia “Ahí vamos”, de Cerati, el primer corte era "La excepción", un rockazo, y después el tipo metió cuando quiso "Crimen", que es de radio. Nosotros, usando esa misma dinámica, vamos a sacar el tema "Sin dormir" a la cancha seguramente. Somos una banda de rock, de guitarras, y salir a la cancha con un tema de teclado, que te vincula con el pop, fue una apuesta, que por suerte viene bien".

“Biblia-Ovni” es el sucesor de los dos discos que depositaron a Massacre en el mainstream, “El mamut” de 2007 y “Ringo” de 2011. Walas reconoce, sin ningún inconveniente, que el intervalo de cuatro años que vienen manejando es porque la banda está trabajando a un ritmo holgado, sin apuros. "Este disco lo encaramos con más libertad que nunca, lo venimos cocinando desde hace un año y medio. De hecho una vez que estuvo compuesto, estuvo un año en pre producción, charlando con los dos productores. Es el disco que más libertades nos tomamos a nivel estudio. Un poco por la dinámica de la banda y otro por influencia de los productores".

El líder se refiere a la dupla Pablo Guyot y Alfredo Toth, que trabajaron con la banda después de que Juanchi Baleirón les haya producido los discos anteriores. La particularidad de los históricos GIT es que "Laburan más de productores que de músicos, entonces ya tienen sus métodos, su equipo de trabajo, los estudios y sobre todo tienen jornadas laborales. Cuando uno graba un disco, los tiempos son elásticos, antes nos quedábamos grabando hasta que se hacía de día. Ahora fueron jornadas más cortas, esto nos dio holgura, trabajamos tranquilos, pero a la vez se dilató todo. Estamos contentísimos con el resultado pero el proceso fue arduo. Trabajamos en tres estudios, aunque diga que está grabado en el Abasto, también usamos dos estudios satelitales".  

Aunque en este último intervalo entre discos de estudios, la banda se ocupó (durante 2013) de la regrabación de “Aerial”, un trabajo editado originalmente en 1998, que estaba descatalogado. "Sí, es verdad, lo que se podría llamar un disco en vivo o, para la gente que conoce la historia de Massacre, la regrabación de un disco".

Esta forma de trabajar obedece al afianzamiento de la relación que el grupo ha logrado con Pop-Art durante estos años. "La relación con la discográfica es genial. Es una empresa familiar, no hay nada de presión, obvio que en el medio está el negocio y lo comercial. De chicos estuvimos acostumbrados ya sea a discográficas independientes chicas o a multinacionales que no sabés a quién hablarle, quizás el dueño está en Estados Unidos y no sabés quien es, fundó la empresa hace doscientos años. Acá es todo familia, los hijos, los primos, hay bohemia por parte de los artistas, en los que trabajan a nivel marketing, difusión, y después están los que trabajan en la parte administrativa y llevan los números adelante. Nos llevamos re bien".

Ya es el cuarto disco que trabajan juntos, incluyendo los últimos tres de estudios y la regrabación de “Aerial”. "Habíamos empezado a trabajar con ellos en una especie de experimento, con “12 nuevas patologías”, un disco que habíamos sacado de forma  independiente. Ellos hicieron primero la distribución y después como anduvo muy bien, las sucesivas reediciones. Antes había lugares que a nivel distribución no llegábamos, se sabía de nosotros en algunas disquerías pero el disco no estaba, o en algunas radios no se escuchaba".

En la recorrida de los once temas del disco se destaca "Domador de jaguares”, un homenaje a la guitarra Vox Panthom de Ian Curtis (cantante de Joy Division) y toda la escena de Manchester. De hecho el tema se originó tras un encuentro con Johnny Marr, prócer de la ciudad y de todo el rock británico. Como introducción a la anécdota, antes de relatar cada detalle de ese momento, para Walas es necesario aclarar que "La anécdota viene que desde chico soy fanático de Joy Division, de hecho mi más clara influencia, siempre que agarraba una viola era para tocar como el madera de Bernard Summer. Siempre me río y digo que a mí me salvó la vida seguir a los madera y no a los virtuosos. Si hubiera tenido como referencia a Yngwie Malmsteen no hubiera agarrado una viola nunca. Me guié por estructuras más básicas y simples como The Cure o Joy Division".

Sobre su diálogo con el guitarrista de The Smiths, el año pasado, Walas es todo fascinación. "Cuando vino a tocar al Lollapalloza también hizo un show en Niceto y lo fui a saludar. Le llevé un par de ítems, discos de los Smiths, pero especialmente un libro que él había publicado en el 2011. Se llama “Instrument” y trata de reseñas y fotos de instrumentos de todos sus amigos, ingleses y yanquis, con fotos de Pat Graham. Cuando le muestro me dice, "¿Viste la Panthom que hay adentro?", sin saber que esa guitarra era mi favorita desde chico. Le dije que pude conseguir una, y que "la blanca que tenía Joy Division, la deben tener los New Order". Me dice "no, esa la tengo yo en mi casa de Manchester". Hubo una conexión tan fuerte... Hablar con una cotidianeidad de una cosa tan sagrada, me hablaba como si estuviéramos hablando de la bicicleta de la cuñada y a partir de ahí escribo la canción, que es una compilado de guiños a The Smiths (N. de la R.: Una referencia al tema “Panic”), a Joy Division. Dice "hoy la casa está embrujada del fantasma del ahorcado". Un homenaje a alguien que veía en una foto en un póster o en algún vinilo, hablar con él de cosas tan sagradas me movió un poco la dimensión".

Otra canción especial, y fuerte para el frontman, es "Feliz noviembre", compuesta después de un día especial para Buenos Aires, y que el destino quiso que fuera el día anterior al fallecimiento de Omar Chabán. Una celebración de la diversidad cultural de la ciudad. "Es una cosa importantísima, celebrar que en el 2015 tenemos las libertades que tenemos y conquistamos lo que conquistamos. No quería dejar escapar a la figura de Chabán, reivindicar las figuras de los dos Omar, la de Omar Chabán y Omar Viola. Los dos tipos abrieron reductos, trincheras, barricadas, refugios. Llegar y entrar sin que te parara la cana era un milagro, entre Cemento y el Parakultural había diez cuadras, una fauna reprimible, prohibible, los que proponíamos cosas distintas, cambios. Si atravesábamos esas diez cuadras era una suerte. Los rockeros, la contracultura, los gays, los poetas, éramos prohibidos o censurados. Todo eso se dio el 15 de noviembre de 2014, y al día siguiente moría Chabán, como un símbolo de misión cumplida".

Para ilustrar la explicación, da un ejemplo marca registrada Walas. "Te doy un ejemplo corto de lo que es "Feliz noviembre", recién iba por la calle y vi un cana con cresta. En los ´80 ese mismo cana, a nosotros por vernos con cresta, nos metía en un calabozo. Hoy, en el 2015, el cana se hizo la cresta, es el simbolismo de cómo hemos avanzado como sociedad".

Otro personaje clave de la época a la que Walas se refiere es Enrique Symms. Massacre participó la semana pasada de un show a beneficio (tiene problemas de salud) del agitador culturar y mentor de la revista Cerdos & Peces. "En la contracultura de los ´80 había tres dimensiones: los músicos, los actores y, los que yo más admiraba, una especie de olimpo, los intelectuales. Esa especie de generadores de pensamiento, de bajadores de tablas de los diez mandamientos, de generadores de ideologías, de conductas. Uno era Enrique Symms sin dudas, otro Tom Lupo, que también está re jodido, Jorge Pistocchi, el Indio Solari, los que escribían en Cerdos & Peces. No queríamos que nos impongan maestros, pautas ni normas de conducta, nosotros elegíamos a ellos".

En la eterna discusión sobre cómo la tecnología cambió la forma de escuchar música, qué por un lado todo está disponible en Internet y por el otro se pierde el romanticismo de ir a una disquería. Walas, como amante del vinilo, admite que es "Medio aristocrático, de la postura de que las cosas tienen su costo, su valor, su precio, no es lo mismo un kilo de oro que un kilo de tierra. Soy de la idea de que un disco del cual se fabricaron 500 copias tiene más valor que uno que se fabricaron mil millones. Por otro lado me gusta también esa biblioteca de Alejandría que es Internet, donde vas y buscar lo que querés. Pero hay que saber dónde buscar, tenés millones de discos y no sabés lo que querés... Los que conseguimos discos en el pasado, y tuvimos la visión para decir "esto es una verdadera biblia", tenemos nuestro mérito. No es lo mismo que te lo sirvan en bandeja que haberlo ido a conseguir a una disquería especializada de los ´80".

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 38 años
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