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Review / Lanzamientos | Lun, 9 de Sep de 2013

Benito Cerati: La joven promesa

Sábado 7 de septiembre - Downtown

Muchas veces llamar a alguien por el apellido es sinónimo de identidad propia o solo una costumbre. Es más fácil encontrar a personas del mismo nombre que del apellido. Quizás de ahí provenga este hábito. Pero si nos trasladamos al mundo del arte la cuestión es otra. Portar un apellido célebre no es fácil. Sobre todo si se trata de alguien que trascendió muchísimo en la rica historia de nuestra música cantada en castellano. Gustavo Cerati es un emblema y de los más populares, de eso no hay dudas; y la situación en que se encuentra es única y muy emotiva. Por lo tanto, ese apellido contiene mucho peso propio y “hacer carrera” con eso no es sencillo (por más que no se busque esa “ventaja” es difícil no hacer esa conexión). Algo así es la historia que  envuelve a Benito Cerati, joven hijo de Gustavo (tiene 19 años), que está dando sus primeros pasos en el mundo de la música.

Llegó a Rosario por primera vez junto a su banda Zero Kill  para adelantar lo que será su primer disco oficial. En un corto pero eficaz show tocó todos sus temas ante un público atento y sorprendido por su introvertida personalidad donde el rock/pop electrónico estuvo a la orden del día.

El lugar era un tanto particular para lo que (por lo menos para este cronista) es habitual en un concierto de rock. Una especie de bar nocturno muy coqueto pero muy típico (por las dimensiones) para una banda que recién comienza a tocar en vivo: escenario pequeño, luces bajas y poco espacio para la gente. No obstante, el acompañamiento fue total: hubo entradas agotadas. Tampoco faltaron las bandas soportes. En este caso fueron los locales de Efecto Tyndall e Inventados. Ambas de larga trayectoria en la ciudad y alrededores. La primera demostró su fuerza y estilo con su rock/pop más potente. Lo mismo con la segunda que tocaron sus temas propios demostrando su estilo y personalidad en cada canción (gran momento el de esta banda que no para de crecer y consolidarse sobre las tablas).

Finalmente fue el turno de Zero Kill y de conocer al joven Benito al frente del grupo que integran el dúo Ut Ut Ut en bajo y sintetizadores, Juan Strambini en guitarras y la batería de Oaky Castellani. Fue una presentación íntegra de lo que posiblemente sea el disco debut de que se calcula saldrá en septiembre de este año.

Sus canciones envuelven el ritmo eléctrico combinado con un pop bien moderno, con fuerte predominio de los sintetizadores y algunos arreglos que salen de su computadora portátil. Pocos cambios de ritmos pero siempre marcando su estilo y fuerza. Benito solamente se dedicó a cantar (en su mayoría eligió cantar en inglés. Según declaró alguna vez “se siente más cómodo con este idioma”).

Alejado de las vestimentas extravagantes que alguna vez supo usar (esta vez prefirió un simple vaquero, camisa a cuadros, camperita y con sus rulos despeinados) se lo notó un poco introvertido pero no le impidió que cantara a gusto (el sonido costó pero se acomodó rápidamente). Demostró muchísima humildad y tuvo un trato muy amable con el público.

Su corta trayectoria cuenta con un interesante historial. En 2008 formó la banda Entre Paréntesis, en el 2011 colaboró en Pacific! y aportó en letras de su padre como “Adiós”, “Fuerza Natural”, “Desastre”, “Rapto” y “Sal”. También integró Black Tiger, banda con la que recorrió varias ciudades de Chile y Argentina.

Su música contiene mucha electrónica (es la base de todos sus temas) y cae en la combinación típica del electro-pop alternativo pero con algún distintivo personal (en su voz y sus letras imaginativas, lo cual da lugar a un pop más psicodélico). En ningún momento bajó el ritmo y la puesta en escena colaboró con una imagen de una luna llena que iba y venía a cada rato. En doce canciones sus influencias rozaron a David Bowie (incluso tocó un tema de él: “Battle for Britain”), Coldplay, Garbage, Bjork, entre otros. Como era de esperar el cierre fue con su corte difusión: “Automática lunática”. Un concierto interesante, corto pero eficaz, donde la música experimentó el viaje propuesto por Benito dejando a los presentes a gusto por lo propuesto.

Un joven talentoso que creció y respiró música desde siempre. Una promesa (acá volvemos a la teoría del aporte del apellido o no) que recién comienza y que está buscando su sonido. Pudo no haber gustado del todo, pero sería injusto caerle tan duro. No está mal, por ahora es una música a gusto con algunos matices interesantes. Es joven, tiene pasión por la música (lo demuestra día a día en las redes sociales) y un camino por recorrer que solo el tiempo y el espacio indicado lo iluminaran. Mientras tanto, va mostrándose de a poco, buscando su estilo y sello personal a través del arte de combinar sonidos. Será cuestión de esperar y apoyarlo, claro.

 

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 28 años
Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 118 años
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