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Entrevistas | Vie, 15 de Abr de 2016

`Beber una copa de vino es una celebración´

 

El Día Mundial del Malbec (Malbec World Day, tal cual su nombre a nivel mundial) es una celebración que se lleva a cabo desde 2011. La fecha se conmemora después de que el 17 de Abril de 1853, Domingo Faustino Sarmiento presentara una propuesta para ampliar y diversificar la industria vitivinícola de Argentina. Ese año el Malbec fue introducido en el país. En su sexta edición, Rosario tendrá su evento local con el show de Gillespi en vivo, el mismo domingo 17 en el Teatro Vorterix. Marcelo Rodríguez, nombre que Gillespi tiene en su documento, charló con RosarioRock.com, entusiasmado por volver a una ciudad que según él tiene “determinadas características que hacen que yo tenga, como dicen los sommeliers, un buen maridaje con mi música. La ciudad es compatible con mi música y mi personalidad.”

Pero además de sentimiento que Gillespi tenga por nuestra ciudad, una de las primeras preguntas fue sobre la relación que el músico tiene con la bebida en cuestión. “Es una vinculación bastante extraña, desde que era adolescente o compartía la mesa familiar, empecé a tomar vino con soda. Siempre preferí el vino a otras bebidas que andaban por ahí. Estaban de moda la cerveza, los tragos o el Fernet, pero el vino era la bebida que mejor me sentaba. Me gusta paladearlo, me gusta conocer, dentro de mis posibilidades, porque tampoco soy un sommelier.”

El trompetista admite que no es un experto en la materia, pero cuenta que se está involucrando cada día más. “En las distintas visitas a Mendoza durante los últimos años, ya con esta nueva explosión que tiene el vino como atractivo turístico, visité varias bodegas. Cuando voy a Mendoza estoy con mis amigos bodegueros, muchos de ellos rockeros, músicos amateurs como Marcelo Pelleriti de la bodega Monteviejo, que toca la viola y le gusta la música. Estoy en un plan de mandarme a hacer mis propios vinos, dentro de mis limitaciones, sobre todo financieras (risas). El año pasado me atreví a hacer un blend, mezclando tres tipos de uvas. Ese vino está ahora en una barrica, en octubre se va a cumplir un año de guarda, vamos a abrir la taquilla y ver como está.” 

La cita del domingo promete, además de la Jazz Session de Gillespi en vivo, degustaciones de diferentes vinos de autor y bodegas boutique Malbec, y catering. Una experiencia que mezcla sentarse a disfrutar de un buen vino, con música en vivo, algo así como una degustación de sonidos. “Beber una copa de vino es una celebración, y en este caso la música que a mí me gusta, evidentemente norteamericana, se asoció a tipos de bebidas foráneas, que tenían que ver con los años ´40 y ´50 en Estados Unidos. Te imaginas un sótano con dos jazzeros negros tocando, y un tipo tomando un whisky y fumando un habano. Yo soy argentino y mi asociación viene más que nada por el lado del vino. Creo que además de degustar y probar los distintos vinos que va a haber, vamos a estar tocando, vamos a hacer los conciertos que solemos hacer, que transitan un poco dentro de todo eso.”

Gillespi se entusiasma y sigue describiendo las costumbres argentinas. “Nuestro país tiene una tradición musical mucho más ligada al tango y al folclore, que al jazz o a la música americana que me puede gustar a mí. Es sabida la tradición, desde que existe el vino existe el folclore, está emparentado. Como también es la bebida de muchas regiones. Tomar una copa de vino y hacer música están emparentados, es como un ritual de nuestras latitudes del interior del país. Nosotros  tenemos la tradición de beber entre amigos o en familia, tocar música en los asados.”

En un escenario como el del domingo, el público además espera el comentario espontáneo, tu costado humorístico, como si fuera un show de stand up...
Me cuesta a veces asociar esa parte a los que trabajan de cómicos, que están en televisión, pero tengo una forma de pensar que a veces pasa por la ironía, por esos comentarios de tímido. En definitiva, muchos de los que hacemos humor somos tímidos, gente que en la vida real estamos ahí medios callados, medio apagados. Entonces llega el momento de estar frente al micrófono, y el mismo stress o la pequeña ansiedad que te produce hablarle a la gente, todo termina generando un cómico espontáneo. Terminas diciendo una sarta de cosas que la gente se empieza a reír. Trato de dejarme llevar y que las cosas sucedan.

Hay momentos en donde el show es más musical, y otros en donde me pongo a hablar demasiado y me transformó en una especie de standapero. Algunos vienen y me dicen "dale boludo toca un poco más, te la pasas hablando", y hay otros que te dicen al revés "por favor, no toques más y habla". Son características de mi personalidad, yo ni estudié actuación, ni tengo libretos escritos ni nada. Trato de mostrarme espontáneo y de compartir con la gente ese momento que me produce una gran satisfacción, cada vez que tengo que tocar. 

Sos uno de los trompetistas más importantes del rock argentino. Fuiste parte de Sumo durante el último año, de Las Pelotas. Además grabaste con grandes como Soda Stereo, Catupecu Machu, Ratones Paranoicos, etc. ¿Qué te llevó a correrte del rock, a volcarte más al jazz últimamente?
A mí el jazz me gusta, y a medida que fueron pasando los años lo empecé a entender más y me empezó a entrar más, pero igualmente mi formación original es rockera. Nací en el ´65 y desde chico me tocó vivir una revolución musical que empezó con los Beatles, Spinetta, Charly, etc. Mi ADN es rockero. Pero la trompeta es un instrumento que si empezas a disfrutar, naturalmente terminas escuchando jazz. Los grandes de la trompeta se movieron dentro del ámbito del jazz, no imagino a otro trompetista tocando chamamé. Mi música suena también a jazz porque está tocada con una trompeta, si yo fuera charanguista y tocara mis canciones, todos dirían "uh, esto suena del altiplano". El instrumento también le da carácter a la música.

El año pasado editaste Desayuno En Ganímedes, un disco con Daniel Melero que es experimental y casi todo instrumental, a excepción de dos canciones...
Sí, la idea original era hacer un disco instrumental, pero en el proceso de creación surgieron un par de canciones con letra, más pop, podríamos decir, y Daniel terminó cantando dos temas. En realidad fue el reflejo de un mes muy bonito para mí, trabajar en conjunto con un artista que admiro. Nos divertimos mucho y compartimos buenos momentos, estuvimos dos días metidos en el estudio con un montón de instrumentos alrededor, él grabó guitarras, yo grababa el bajo, hacíamos cualquier delirio. Celebro muchos estos encuentros que se dan, para mí es un disco distinto.

En tu perfil de Twitter te definís como "Músico, trompetista, guitarrista, humorista, fisicoculturista. Conduzco programas de radio. Columnista en La Razón. Escritor errático de libros". ¿Pensás que sos alguien curioso, alguien hiperactivo o alguien que tiene habilidad para hacer varias cosas?
De todas esas alternativas me gusta mucho curioso. Vos estás oficiando de periodista en este momento, si vos hicieras esta entrevista en radio, sos un hombre que trabaja en radio. La vas a transcribir y te vas a transformar en un periodista gráfico. Si vos compilaras esta charla con cuatro o cinco que les hicieras a otras personas del ámbito de la música y lo metieras en un libro, serías un escritor. Uno puede ser muchas cosas, no es que yo fui a la facultad para conducir radio, soy una persona que se expresa. No es que tenga un montón de carreras, sino que me expreso en distintos ámbitos. Se va dando naturalmente, son cosas que tienen que ver con mi propia expresividad, es parte de lo mismo.

En radio, además de conducir el programa Burundanga junto a Malena Pichot, por Nacional Rock, estás por comenzar otro en BitBox...
Sí, es una radio bastante nueva e interesante. Está Bobby Flores a la mañana, y yo voy a estar a la tarde. El dueño de la radio es Daniel Morano, un amigo. Una persona que conozco desde hace muchos años, un personaje muy interesante de la cultura, del rock. Fue sub fundador de la Rock & Pop y tuvo “El tren fantasma”, un programa de mucho prestigio, que en los ´70 fue el germen de toda la radio que vino después. Es un placer laburar en una radio diseñada por Daniel, va a estar buenísimo.

También estás por publicar tu próximo libro...
El libro lo vengo armando muy lentamente desde 2010. Son charlas que tuve con colegas, amigos de la música. Tiene que ver con un grabadorcito que me habían traído de Estados Unidos, digital de muy buena calidad, estaba maravillado. Cuando iba a la casa de los músicos ponía el grabador en la mesa y comenzábamos a hablar. Finalmente le di un perfil un poco más literario, contando esas historias y transcribiendo algunas partes de esas charlas. Todo esto ya está escrito, en la etapa de corrección, espero que salga publicado en junio.  

¿Qué te da la radio, y qué sentarte a escribir un libro?
La radio es una cosa más cálida, más de la inmediatez, no tenés la posibilidad de editar. Si escribís estás con el Word, por ahí escribís una frase genial, pero te llevó cinco horas. Le cambias una coma, buscas un dato en Wikipedia, en cambio la radio es en el momento. Si vos sos un gil, se nota enseguida. No hay quien te edite, no tenés red, empezas a hablar y se va a notar quien sos, lo qué pensás, y que de alguna manera desnudas. Cuando escribís podes corregir, mejorar, hasta que llegas al trabajo final. Queda una parte muy editada de vos mismo.

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 38 años
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