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Shows | Lun, 19 de Jun de 2017

Aristimuño presentó `Constelaciones´ en Rosario

 

 

En cada nuevo disco, Lisandro Aristimuño se plantea un nuevo concepto, un nuevo desafío. Por este motivo, y porque además es uno de los músicos más importantes de la actualidad —hace rato que dejó de ser promesa— en la escena nacional, un nuevo trabajo de estudios genera expectativas. Más aun, cuando pasó tanto tiempo —más de cuatro años, precisamente, su mayor intervalo entre discos— desde “Mundo anfibio”, su antecesor, y en el medio publicó su primer registro en vivo, además de vivir la experiencia de ser padre. Toda una nueva etapa. Y si lo anfibio remitía al agua, las constelaciones remiten a las estrellas, a los cielos, al espacio. Quizás con ese contrapunto pensó este nuevo concepto el músico rionegrino, que publicó “Constelaciones” en octubre pasado, y vino a presentarlo oficialmente a Rosario el sábado pasado, en el Salón Metropolitano.

Como artista invitada para abrir el show, Evelina Sanzo se presentó sola en escena, con su guitarra como único acompañamiento para su gran voz. Durante su set de veinte minutos, y con un estilo que roza lo tanguero, Evelina mostró algunos temas de su primer disco, “Curandera”, entre ellos "530" —canción que Aristimuño había elegido para que fuera parte de su proyecto Música sin Fines de Lucro— y adelantó algo de su próximo trabajo, en proceso de grabación. A Evelina se la notó feliz de estar compartiendo escenario con Aristimuño y, agradeciendo su invitación, confesó que "soy tan fan de él como ustedes".

Dentro de la gira nacional para presentar “Constelaciones”, su sexto disco de estudios, que está recorriendo varios puntos del interior del país y tuvo como novedad su show en el festival Lollapalooza, además de presentaciones en México, Aristimuño llegó a un Metropolitano que fue una especie de teatro, con sillas numeradas. En el segundo semestre del año lo esperan la vuelta Capital con un show en el Luna Park en septiembre, y visitas a Montevideo y Santiago de Chile.

Ya desde el comienzo del show, el juego de luces que confundían y encandilaban introdujeron "Rastro de percal", y desde el primer minuto Aristimuño y sus Azules Turquesas, banda conformada por siete músicos, que acompaña desde hace tiempo al rionegrino, empezaron a demostrar su imponente potencial en vivo. Aristimuño con guitarra electro acústica, y los dos violines al frente. Le siguió "Hoy, hoy, hoy", tal cual comienza el nuevo disco. "Viva la música, viva la independencia" fue una de sus primeras palabras, que reivindicaron el camino que eligió, el de la autogestión. Con el mismo fervor defendió a su banda. Aristimuño se mostró distendido, de buen humor, y varias de sus canciones tendrían su introducción, comentario o dedicatoria, pero siempre con las palabras justas, sin caer en monólogos demasiado extensos, con el foco siempre puesto en la música.

Al tratarse de la presentación oficial de “Constelaciones”, en la primera parte del show desfilaron exclusivamente las nuevas canciones, algunas con cambios de tempo, como "Good morning life", en donde los violines volvieron a brillar, o también con la intro de guitarra de "Hijo del sol", aunque "Una Flor" sí tuvo su versión calcada a la original. La primera canción que se corrió de las nuevas fue de “Mundo anfibio”, su disco anterior. La misma "Anfibio", presentada como un "homenaje a Atahualpa", con un guiño al folclore, uno de los géneros que el rionegrino ha abrazado, y que ha fusionado creando un estilo propio.

 

 

 

Rodeado de guitarras, quizás los cambios de una a otra en los distintos temas sean para mostrar su versatilidad y todos esos géneros a los cuales Aristimuño puede ir con identidad propia. Así volvió a lo nuevo para presentar "Tres estaciones" como una canción "compuesta para mi hija Azul" y homenajeó —como lo hace siempre— a Gustavo Cerati, con "Av. Alcorta" como intro de "Para vestirte hoy". Pasó una emotiva versión de "De nuevo al frío" una de las joyas del nuevo disco, y Aristimuño presentó "Tu corazón" como una canción triste, explicando que no suele reconocerse con canciones alegres, y admitiendo, entre risas, una versión "robo a The Cure", una de sus bandas preferidas. 

 

 

Aristimuño se quedó por primera vez solo en escena para una versión despojada de "Me hice cargo de tu luz" y la banda volvió para otro hitazo, "Azúcar del estero". "Tu nombre y el mío" fue dedicada "a los pueblos que están defendiendo sus tierras", y tuvo en el final un guiño a "No more trouble" de Bob Marley. Momentos infaltables de sus shows son el zapateo flamenco de su hermana, la percusionista Rocío Aristimuño, sobre el final de "How long", y la dedicatoria a las Abuelas de Plaza de Mayo antes de "Green lover", con ese hermoso homenaje de "llevo a Luis Alberto cantándole al sol".

En la recta final, "En mí" significó el momento de mayor pulso rockero del show, seguida de "Blue", y "Es todo lo que tengo y es todo lo que hay". En los bises, solo el piano y su voz para "Respirar", que cierra “Constelaciones” y completó la presentación del disco, funcionó como una especie de despedida. Aristimuño se volvió a quedar solo para la infaltable "Canción de amor" y sorprendió con "Hojas de camino", tema que cierra su segundo disco “Ese asunto de la ventana” y que "tenía ganas de tocar", aunque hacía mucho tiempo que no lo hacía. El final, ahora sí a toda orquesta, a lo grande, fue con "Elefantes", después de más de dos horas y media de show. Así Rosario fue testigo de un nuevo capítulo en la carrera de Aristimuño, de una nueva etapa, siempre desde la coherencia artística de un músico que, claramente, no sufre contradicción.

 

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 38 años
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