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Entrevistas | Mie, 18 de Jul de 2007

Villanos Antes del show del viernes 20 en Rosario, Niko Villano charló con RosarioRock.


Después de 12 años de banda, un puñado de discos editados, y muchas andanzas rockeras sobre el lomo, Villanos se jugó con Contacto, su carta de presentación en las ligas mayores de la escena nacional. Producido íntegramente por Warner Music, el disco representa una evolución tanto a nivel musical-compositivo así como en la propia mecánica de trabajo del grupo. Menos bardo, y más profesionalidad es el camino que hoy busca transitar Villanos. Una banda que nunca le escapó ni se casó con ningún estilo en particular, sino que por el contrario intentó con lo suyo, unir ondas antes que dividir palos.
La rueda de promoción del show que el grupo dará el próximo viernes 20 de julio en el escenario de Willie Dixon, depositó a Niko Villano en la oficina de RosarioRock. En un encuentro, grabador mediante, a las 11 de la mañana. 
 
¿Cómo es la mañana?
Jeje. Estoy sin dormir, esa es la verdad. Pero eso es una constante en Villanos, la falta de sueño. (Risas)

¿Cómo viene el show del viernes?
Es un show que venimos laburando desde hace tiempo, porque hace mucho que no tocamos en Rosario y volvemos justo el día del amigo. Llegamos para presentar “Contacto”, el primero disco por Warner y la primera vez en Willie Dixon, ya que nosotros éramos de tocar años y años seguidos en El Sótano. Estamos con muchas expectativas, así que apuntamos todo a estos shows que se vienen.
 
¿Cómo fue la experiencia de grabar Contacto?
Este cuarto disco es el primero grabado entero por Warner, ya que los anteriores eran producciones semi independientes pero con Superpoderosos pasamos todo el catálogo a la compañía. Contacto está producido por dos ex - La Ley, y después se sumó Warner. Es un disco más homogéneo, de concepto, porque queríamos reflejar la relación que tienen la gente en esta época con la tecnología. Es cómo que queríamos darle, desde el punto de vista lírico, una especie de hilo conductor al disco.
No es contra la modernidad. Creemos que se perdió un poco el contacto humano y que pasó a ser todo muy digitalizado y frío. La gente ya ni sale a la calle y hay una especie de mandato de que todo es por delivery a domicilio; a tu casa te llevan la pizza, el alcohol, propuestas sexuales, etc. (Risas) Nosotros estamos en contra de eso. Nos gusta la cultura de barrio, de pubs, que son cosas que se están perdiendo con el tiempo. Mucha gente encerrada en cibers, o de un piso a otro mandándose mensajes de textos. Si bien hay un lado bueno, a lo que apuntamos es al abuso o el mal uso de las tecnologías.

Pero sin embargo, la promo del nuevo disco dice que podés bajarte ring tones, mp3 y emoticones de Villanos…!
Sí, nos gustan las contradicciones desde todo punto de vista. Que haya emoticones y cosas así para bajarte está bueno. Tratamos de adaptarnos a la convivencia y estar al tanto del “download”, por ejemplo, pero cuando yo era pendejo estaba siempre en la calle jugando a la pelota. Ahora se encierran todos y están con el counter strike; otra historia.

¿Cómo se ven a ustedes mismos?
Empezamos como una banda de rockabilly o de rock n’ roll y la verdad que nos gusta mucho de todo. Para nosotros definirnos es limitarnos. Escuchamos desde Nirvana, pasando por los Beatles, hasta The Police. Es como que nunca quisimos ser una banda argentina que haga una copia de una banda gringa. Siempre buscamos hacer una ensalada, una mezcla, y que de ésta surja algo que pueda ser “original”. Como acá siempre te encasillan, ya sea rock chabón, barrial o punk, nosotros antes de que ocurriera eso, nos pusimos “rocanrol cabeza”. Si bien la gente tiene todavía una imagen punk de nosotros, no somos así. Somos abiertos, nos gusta probar todo (risas).

Desde la profesionalidad, arreglos y letras; Contacto es un disco distinto al resto de las producciones de la banda…
Trabajamos con dos productores que vienen de otro palo y es el disco más homogéneo. Si sacás un tema de Contacto, ya sabés a que disco pertenece. Queríamos darle eso. Al revés de Superpoderosos. Con respecto a las letras, siempre uno trata de evolucionar y cambiar. La idea era mejorar -instrumentalmente hablando- la forma de laburar; seguir con el espíritu amateur de tocar un pub para 100 personas pero tomar las cosas lo más profesional posible. Siempre tuvimos ese mote de hacer quilombo, bardo y ahora…

¿Y ahora menos bardo?
Nah (risas), pero ahora estamos viendo de crecer en todo sentido porque sino hay una especie de estancamiento y cambiar, mutar disco a disco. Queremos sorprender con un corte raro, como Contacto, o un disco conceptual. Siempre fuimos medio cancioneros, y en este disco quedaron afuera canciones que en uno anterior no hubiera faltado, pero no queríamos que se pierda el hilo conductor y terminara por desbalancearse. Y todo eso nunca lo hicimos.

Se nota como una renovación, hasta la página web es moderna.
Sí, Villanos siempre tuvo muchas páginas web,  aunque siempre de la gente y tardamos mucho tiempo en sacar la oficial. Tenemos una cultura cibernética, pero creemos que está bueno hacer una especie de mezcla de todo. Utilizar la tecnología al servicio de uno y no al revés. Antes, no había ni celular y hoy pensar eso es una utopía. Hay gente que está pendiente de tener el último modelo y yo por mí, mejor que no encuentren. El celular, es como un control, saben todo el tiempo donde estás.

Claro, hasta en las relaciones. Ya apagarlo es problema porque tu novia te puede preguntar por qué lo hiciste… (Risas)
Bueno, ahí ya entramos en un terreno de piratería y villanería…(risas).

¿Qué te acordás del último show en El Sótano?
(Risas) Eran destructores esos recitales. Una época en que tocábamos cómo dos o tres horas, y yo terminaba afuera del local. Y nosotros somos una banda que por lo general toca temprano, en el dixon va a ser así, y aparte hay menores que no los podés hacer quedar hasta las 5 de la matina.

¿Cómo se plantean los videos? Ya que son un grupo que todo el tiempo está haciendo clips.
Siempre tratamos de ser lo más originales posible, en todo lo que se pueda. Ya sea a la hora de diseñar las remeras, los shows y por supuesto los videos. Nos gusta hacer los guiones, actuar y componer varios personajes. La idea es dar un paso en el sentido de la originalidad y manifestarla a través de los videos. Por ejemplo, en “Contacto” nos persiguen celulares gigantes, hombres con cabezas de monitores, policías cibernéticos y computadoras asesinas. El segundo, “Me he quedado solo”, es un cover de Juan Gabriel hecho punk y en ese clip ironizamos programas como “Bailando por un sueño”. Hacemos de jurado corrupto, bailamos nosotros y está el “Bebe” Contemponi que hace de Tinelli. Ya lo vas a ver… (Risas).

La remera “Villano” ya es una marca, ¿Cómo se llevan con eso?
La remera la sacamos de un video de Elvis Presley, aunque hay muchas bandas que también usaron ropa rayada como Sting o los Ramones. Utilizamos varias cosas de la cultura del rock y  las mezclamos, eso es a lo que siempre apuntamos, nunca a una sola influencia o una sola onda. Nuestro público es el más abierto, porque conviven varias tribus, que es algo que se fue dando con el tiempo. Tratamos de que todos convivamos juntos y que no exista eso de “Cerati se la come, el Indio se la da o Luca, o Ricky...”, que me parece algo re facho.

Aparte el que la liga es siempre Cerati, se la terminan dando todos… (risas).
Claro, aparte me parece re facho, no tiene que ver con la idea del rock, que significa libertad. El rock no es discriminar al otro ni ponerte en policía, me parece que va por otro lado. Es creatividad, libertad y convivencia. También hay que incomodar un poquito, sino no es rock.

 

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