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Shows | Mar, 28 de Sep de 2010

El Coela Acústico


Sábado 25 de septiembre - Club Imperial

Con gaitas, saxos, reversiones de sus propios temas y ajenos, El Regreso del Coelacanto llegó el sábado por la noche al Club Imperial para presentar su último disco De madera. Una producción que grabaron en formato acústico hace dos años para un programa de TV y que, después de haber tenido aire, se tentaron y decidieron convertirlo en un disco que “de madera” no tiene nada.

Diferente fue el clima en el mini auditorio frente al río, del que suele ser un show de “El Coela”. La noche del Club Imperial, con sus largos cortinados rojos, el olor a nuevo que todavía irradia el piso de madera y sus mesitas “para jugar pulseadas” como luego las denominó Andrés “Polaco” Abramowsky, cantante y contador de chistes número uno de la banda, fue un contexto muy distinto al cual el público y la banda están acostumbrados. Cualquiera que haya visto antes a estos músicos rosarinos arriba de un escenario, sabe que además de contar chistes, jugar con el público y tocar divertidas canciones, también se mueven mucho por el escenario, bailan, hacen muecas y entretienen a todos los que tengan adelante. Otra de las características que hace del ERDC una banda tan querible y familiar son las canciones que narran situaciones del día a día como “Te conozco de algún lau”, uno de los hits de la noche.

Después de una pila sucesiva de bromas, la banda comenzó a tocar y “Chau” fue una de las primeras de la noche: “En realidad deberíamos tocarla al final pero como en italiano “Chau” significa también “Hola” vamos a tocarla al principio y listo”, argumentó el Polaco.

Entre los invitados de la noche estuvo Rubén “Chivo” González en el saxo soprano. El “Chivo”, un señor mayor con una camperita de lluvia color crema subió sus canas de un salto al escenario y acompañó a la banda en “Casita” y “El lado oscuro” (luego llegaría “El lado claro”), en el que desplegó toda su calidad con un exquisito solo de un minuto. Si no fuera por las evidentes arrugas del hombre, se podría haber creído que era uno más de los todavía jóvenes y activos músicos de la banda porque no paró de moverse ni un segundo.

Para tocar “Chicos”, “Te conozco de algún lau” y “Un millón de dolares” (adaptación de la canción de Coki Debernardi), llamaron además a Cyntia MacDonal y Eugenia Bouza Calvin para acompañarlos con gaitas y más de uno quiso pararse, correr la mesita para jugar a las pulseadas y ponerse a saltar. Ambas damas se llevaron todos los aplausos y hasta el propio Polaco quiso verlas tocar, así que en las partes que no tenía que cantar, se bajó, se acomodó en una sillita con el público y miró orgulloso a su banda.

Pero la lista de invitados no terminó ahí, el siguiente en sumarse a las tablas fue “Marianito”, legendario baterista del grupo que, como explicó el guitarrista Federico Alabern, “El largo” (como lo presentó), ahora era médico y estaba muy ocupado curando gente y ya no podía tocar con ellos. “Marianito” entonces se prendió a la batería como médico al bisturí y acompañó a sus viejos amigos en “Nena” y, ahora sí, “El lado claro” que tiene esa frasecita con la cual muchos se sienten identificados y ríen por lo bajo recordando largas noches de caravana: “Ya se va, el efecto se va, quiero saber cómo llegué acá”.

Llegando al final explicaron que se quedarían tocando más temas sólo si el público les rogaba porque ellos eran muy histéricos y querían atención. Así fue que con algunos aplausos se ablandaron y volvieron para tocar la cumbia “Bailen giles” y “No olvides”.

Así fue como, en un ambiente íntimo, con mesitas chiquitas y muchos chistes flotando en el ambiente, El Regreso del Coelacanto presentó De Madera, un disco acústico, familiar, lustrado como el suelo del Club Imperial y divertido como los mismos músicos.


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